Catarsis y reconciliación sobre las tibias arenas de Paraguaná

Por Venezuela Real - 13 de Julio, 2008, 10:51, Categoría: Política Internacional

ROBERTO GIUSTI
EL UNIVERSAL
13 de julio de 2008

Distintos y distantes en lo físico, ideológico y geopolítico Chávez y Uribe quieren lo mismo: la reelección
Los problemas de fondo siguen pendientes y aflorarán de nuevo

El viernes pasado los cujíes de la península lloraron, pero no de dolor, como dice la celebérrima canción de Rafael Sánchez López, sino de emoción, porque Álvaro y Hugo se reconciliaron.

Luego de casi tres intensas horas de íntima conversación la pareja binacional confesó al alimón: "salimos refrescados, aliviados" y cualquiera podría agregar que purificados luego de un encuentro durante el cual Álvaro reconoció que Hugo "me reclamó por no haberle llamado ante la suspensión de la mediación (en el canje humanitario) y se lo acepté porque la vida obliga a reflexionar sobre lo propio. Es bueno decirlo en público".

Más que una rueda de prensa con auditorio binacional aquello parecía una sesión de dinámica de grupos o un reality show donde los interesados hacen catarsis ante la multitud y desechando pudores, sacan a relucir sus pulsiones más profundas.

Chávez: "El también me reclamó por la manera como lo traté en la parte personal..."
Uribe: "No le repetí lo que me dijo porque ya no me acuerdo...".
Chávez:"...Entonces le dije: "Presidente es que yo me sentía muy herido en lo personal. Pero bueno. Punto y aparte".

Con todo, la sesión arroja un balance positivo porque ha demostrado cómo las relaciones entre estados están determinadas, en buena medida, por el talante, el biorritmo y las relaciones entre seres humanos, que no dejan de serlo ni cuando tienen la obligación de representar a todo un país. Mejor aún, reconociendo en público sus flaquezas, sus resentimientos y su capacidad de perdón (por lo menos de la boca para afuera) tanto Chávez como Uribe hicieron a 71 millones de colombianos y venezolanos testigos de honor en un compromiso que quizás no dure tanto tiempo.

Seis mil millones de razones

En el fondo, a pesar de los cambios ocurridos, las diferencias persisten y lo que hicieron ambos personajes, este viernes, fue torearlas, posponerlas y meterlas debajo de la alfombra, conscientes de que en cualquier momento aflorarán de nuevo.

¿Por qué, entonces, luego de los indecibles insultos que se endilgaron a lo largo de los últimos meses (en honor a la verdad Chávez superó a Uribe en intensidad y cantidad) se dispusieron a fumar la pipa de la paz bajo la sombra de los médanos?

Ya Chávez lo reconoció: "estamos destinados a vivir juntos hasta el fin de los tiempos". En otras palabras, entre ambos países hay un intercambio comercial que este año superará los seis mil millones de dólares. Es así como decenas de miles de familias colombianas trabajan y producen para Venezuela (alguien dijo que Chávez realmente ha promovido el desarrollo endógeno, pero del otro lado) y buena parte de la "soberanía alimentaria venezolana" depende de los productores agropecuarios e industriales colombianos.

Pero el comercial no es el único factor aglutinante: hay una ligazón sociocultural, afectiva y hasta de carácter familiar (una realidad histórica incontestable) sobre todo en la frontera, que se impone a las diferencias políticas e ideológicas que encarnan ambos mandatarios y sus respectivos hinchas en ambos países. Tanto uribistas en Venezuela como chavistas en Colombia.

Entre cardones y tunas

Chávez debe atender una cifra millonaria de electores colombianos o de origen colombiano que pueden decidir la suerte de su proyecto en las elecciones regionales del 23 de noviembre y Uribe necesita un Chávez que no interfiera en los asuntos internos de su país. De manera que, entre ambos existe un equilibrio dinámico, frágil e inestable, que cíclicamente restablecen a base de actuaciones como las de Paraguaná. Allí entran en juego conveniencias mutuas, una buena dosis de hipocresía y chantajes recíprocos. "Yo tengo las pruebas de tu apoyo a la guerrilla (computadora de Reyes)". "Y yo administro, regulo y dosifico los dólares que se van a Medellín, Cali o Bogotá, así como las licencias de exportación, los permisos sanitarios", es decir, el aparataje burocrático al cual está sometido el comercio bilateral.

¿Vuelve el mediador?

Ahora, sin embargo, aparecen nuevos escenarios, que no estando totalmente definidos, facilitan el relanzamiento de las relaciones bilaterales. Quizás el más relevante sea la derrota militar y política de las FARC, que si bien no han desaparecido, ni mucho menos, han dejado de constituir un amenaza real para la estabilidad del Estado colombiano. En otras palabras, la toma del poder por las armas resulta, en este momento, más utópica que nunca

Esto quiere decir que si en un momento dado el apoyo logístico y de todo tipo que Chávez pudo haberle brindado a los irregulares colombianos resultaba un factor capaz de revertir, al menos en parte, la eficacia de la guerra emprendida por Uribe contra la guerrilla, ahora, sin llegar a lo intrascendente, quizá sólo permitiría darle aire a un enfermo terminal.

Ya el eventual frente Chávez-FARC no decide en Colombia y eso no sólo le quita a Uribe un pesado fardo de encima, sino que también le permite maniobrar con mayor agilidad en sus relaciones con "el hermano Hugo". Es más, si bien el colombiano eludió la pregunta del periodista de EFE sobre la posibilidad de que Chávez recobre su condición de mediador ("el que se mete a mediador muere crucificado", dijo éste), no debe descartarse su participación en un proceso de negociaciones dirigido a la paz con la incorporación de las FARC a la vida política legal. Pero en otras condiciones y en un escenario diferente.

Con Dios y con el diablo

Ese objetivo, que antes sólo era un pretexto de la guerrilla para conseguir espacios geográficos y fortalecerse política y militarmente (recordar el fracaso de Pastrana y la zona de despeje en San Vicente del Caguán) ahora que las FARC perdieron poder de fuego y están en un estado de desintegración, incomunicación y dispersión, luce como posible y hasta necesario para algunos miembros del Secretariado.

Los llamados que les ha hecho Chávez para que dejen atrás la selva y la lucha armada (ni un palabra sobre el narcotráfico) no sólo obedece a un cambio de postura, para salirse del campo de los derrotados y evitar las consecuencias de la derrota, sino también a una manera de mostrarse solidario con sus antiguos aliados. Les ofrece sus buenos oficios, pero ya no para derrocar a Uribe sino para la lucha política democrática. Así, queda bien con Dios y con el diablo.

El problema, para él y para los habitantes venezolanos de la frontera, es que con el acorralamiento de las FARC en el centro y sur de Colombia puede provocar, y ya está provocando, un repliegue hacia el norte, es decir, hacia Venezuela, donde tradicionalmente han encontrado comprensión por parte de las autoridades nacionales.

El anuncio de Genaro Méndez, presidente de Fedenaga, sobre la existencia de tres nuevos campamentos guerrilleros en el estado Apure, resulta una prueba evidente de que si antes las FARC actuaban como estado dentro del estado, en territorio venezolano, ahora ese accionar se va a intensificar.

En este caso la presión de Uribe posiblemente no será ni tan intensa ni tan sistemática como lo fue en el pasado y sólo quedará en manos de los venezolanos la decisión de evitar que las FARC, como ya venía ocurriendo con su sucursal, las FBL (Fuerzas Bolivarianas de Liberación) se reconviertan en una guerrilla venezolana.





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