Jesús Urdaneta Hernandez
Recibido por Internet
Julio 2008
La burguesía financiera y la burguesía importadora, que con Chávez han ganado más dinero que nunca antes, influyen en los partidos de oposición, a los cuales financian, y en los medios audiovisuales para que no precipiten la caída de Chávez, sino esperen pacientemente las elecciones de 2012. Sus planes pueden verse frustrados con una conjunción de factores que escapan a su control, los cuales provocarán el cambio oportunista de su actitud.
Si atendemos al desastre de la economía, a la corrupción generalizada del gobierno, a la inseguridad en que vivimos y a la violación sistemática de la Constitución, Chávez debió haber caído hace tiempo. ¿Por qué está todavía en el poder? Es la pregunta que nos hacen. La respuesta es muy sencilla: hay factores de poder que lo sostienen, aunque aparentan estar en contra. ¿Cuáles son estos factores de poder? Veamos.
1- La burguesía financiera.
La burguesía financiera es la reina de la economía venezolana. Ha desplazado a la agricultura, la ganadería y sobre todo la industria a lugares subalternos. Ha esterilizado la producción. No vale la pena correr el riesgo de sembrar la tierra, de criar el ganado y montar una industria, cuando se puede ganar mucho dinero sin esfuerzo dedicándose a las transacciones financieras.
La burguesía financiera ha sido, y sigue siendo, la beneficiaria por excelencia de la renta petrolera. Con Chávez ha ganado más real que nunca.
No ha tenido que exponerse como intermediaria del crédito, porque Chávez se ha encargado de asegurarle ganancias infinitas mediante la colocación de bonos y demás papeles de la deuda pública, desviando hacia ella la mayor tajada de la renta petrolera. Las utilidades de bancos y aseguradoras son las mayores de la historia nacional.
A la burguesía financiera se la ha tenido siempre por apátrida, partiendo de la premisa de que el capital no tiene patria. Tiene un pie en Venezuela, a la que exprime al máximo, y otro pie en Miami u otro lugar del extranjero, donde guarda el dinero o hace inversiones previendo cualquier contingencia. No tiene motivos para enfrentar a Chávez; por el contrario, le conviene que quede en el poder hasta donde sea posible porque está desviando a su favor la renta petrolera. Mientras más dure Chávez, más gana. Esto explica que influya en los políticos de oposición y en los medios audiovisuales para que no precipiten la caída de Chávez, sino esperen pacientemente las elecciones de 2012. Si antes de esta fecha sus miembros son despojados de sus bancos y demás empresas financieras, pondrán mar de por medio, a disfrutar de su dinero, dejándonos a nosotros la resistencia a la dictadura y el sacrificio de vivir en otra Cuba castro-comunista.
2- La burguesía importadora.
Ha sido, y sigue siendo, la otra gran beneficiaria de Chávez. Lo dicen las cifras: las importaciones van en un constante e imparable aumento. Han pasado de 13.213 millones de dólares en 1999 a 44.000 millones de dólares en 2007. A mayores ingresos petroleros, más importaciones.
La burguesía importadora es, junto con la financiera, la responsable de la debacle de la agricultura, la ganadería y la industria. Los agricultores venezolanos no pueden competir con una importación masiva de alimentos a precios de dumping, ni pueden contrarrestarla políticamente porque los importadores aparecen ladinamente como los aliados de Chávez, que aseguran el abastecimiento, y los agricultores como sus enemigos, a quienes culpa de la escasez y la carestía. Lo mismo sucede con los ganaderos. E incluso con los industriales, entre los cuales las importaciones chinas han producido una hecatombe.
La burguesía importadora ha crecido enormemente, impulsada por una ganancia fácil. No tiene que correr el riesgo de sembrar y perder la cosecha, ni incurrir en los gastos de criar ganado que se le enferme, ni en sostener una industria exponiéndose a la quiebra por los cambios bruscos de humor de los gobernantes. Los importadores se limitan a comprar lo que los extranjeros han producido.
A la burguesía importadora Chávez la ha enriquecido como ningún otro gobernante, ya que todos sus antecesores se interesaron más en las exportaciones que en las importaciones, y trataron de disminuir éstas para proteger a los productores nacionales. Se comprende entonces que la burguesía importadora no quiera la caída de Chávez, porque con él ha hecho más plata que nunca antes.
La "boliburguesía" es la nueva clase formada por los favoritos del régimen para los negocios, una legión de "nuevos ricos" que está amasando fortunas incalculables derivadas del saqueo inmisericorde a la Nación mediante la corrupción más descarada y cínica. Y que además participa del lavado de dinero, habida cuenta de que la Venezuela chavista es un "narco-santuario" por donde pasa el 33% de las drogas que circulan en el mundo.
Después de los sucesos de 2002, que culminaron en la toma fugaz del poder por el empresariado, Chávez decidió su liquidación usando a sus propios compañeros de clase. A la burguesía financiera y a la burguesía importadora, que tienen sus mayores inversiones en el extranjero, las ha usado como instrumentos para golpear, debilitar y estrangular a la burguesía productora (industriales, hacendados, ganaderos), su adversario porque defiende su capital representado en activos fijos situados en el territorio nacional.
Mientras aquéllos le cumplían esta tarea, Chávez inició el proceso de desplazamiento de la vieja burguesía por la nueva, la "boliburguesía" (burguesía bolivariana), formada por los favoritos del régimen que vienen avanzando en el mundo de las finanzas y de las importaciones. Se trata de una nueva clase integrada por la legión de "nuevos ricos" que está amasando fortunas incalculables derivadas del saqueo inmisericorde a la Nación mediante la corrupción más descarada y cínica. Y que participa además del lavado de dinero, habida cuenta de que la Venezuela chavista es un "narco-santuario" por donde pasa el 33% de las drogas que circulan en el mundo.
La "boliburguesía" es amoral como el régimen que la ha enriquecido. No conoce el pudor ni la vergüenza. Para saciar su codicia todo le está permitido. Carece de límites y escrúpulos. Los "boliburgueses" son aves de rapiña que descuartizan el Tesoro Nacional. Impúdicos y desvergonzados hacen ostentación de sus riquezas súbitas y malhabidas, pasando en un año del rancho a la mansión, del flucito modesto a los trajes caros, de la moto al Hummer, de la chalupita al yate, del puesto en autobús al Citation última generación, de la pensión de mala muerte al hotel de superlujo.
3.1.- La boliburguesía super-rica.
Consta de tres estamentos. El primero: los políticos y funcionarios corruptos. Usufructuarios del gobierno más corrupto de la historia nacional. Un gobierno que abolió la moral pública y autorizó la corrupción a todos los niveles. En este gobierno ser honesto es contrarrevolucionario.
El segundo estamento está constituido por los viejos ricos que se pasaron a bolivarianos, sólo para llenarse. Entre ellos sobresale el "príncipe" del régimen, presto a comprar las empresas a sus "hermanos" de clase caídos en desgracia. Y, desde luego, a precio de gallina flaca.
En tercer lugar aparecen los "yuppies". Son los cachorros de la corrupción que decidieron aprovechar el relajo general en el manejo de las finanzas y la rebatiña de dinero tirándose de cabeza para agarrar en la piñata. Y han agarrado bastante.
3. 2.- La boliburguesía de medio pelo o sindical.
Llamamos así a los sindicalistas corruptos (o aristocracia obrera del régimen) que han convertido en negocio la invasión de fundos agro-pecuarios y la ocupación o cerco de plantas industriales. La invasión tiene por finalidad la expropiación del fundo para cuya explotación se requiere dinero, el cual suministra el gobierno y recibe el jefe de la invasión. Con la ocupación y cerco de plantas industriales se obliga a que el gobierno la nacionalice, si fuere extranjera, o la expropie, si fuere nacional, y las entregue directa o indirectamente a la "boliburguesía" sindical.
Si los de arriba están robando a manos llenas, porqué el sindicalista bolivariano tiene que seguir siendo pobre? En el saqueo general él se lleva aunque sea una lavadora, pero de billetes.
Chávez ha creado, con sus generales, la "boliburguesía" militar formada por los oficiales que, a la sombra del poder, se han hecho ricos, algunos muy ricos, con empresas, haciendas, hatos y cuentas cifradas en el exterior. Y siguen haciéndose más ricos metidos a políticos. Esta "boliburguesía" militar es el verdadero sostén de Chávez, ya que la "boliburguesía" civil, a pesar de sus bandas armadas, es cobarde y correlona.
Antes de la guerra de independencia únicamente los hijos de los ricos recibían instrucción militar y podían ostentar grados militares. Fue el caso de los Bolívar y los Sucre, quienes no necesitaron el generalato para tener poder y dinero, porque sus familias eran inmensamente ricas e influyentes.
Durante la guerra de independencia los pobres se hicieron militares llegando hasta el grado de general, con el cual consiguieron poder y dinero. Después de la guerra de independencia, y sobre todo después de la creación de las academias militares, los hijos de los pobres tomaron el camino de las armas para escapar de la pobreza. En las academias consiguen alojamiento, comida, vestido y estudios todos gratis, además de paga, a diferencia de los estudiantes universitarios que no disfrutan de estos beneficios. Y luego, ya egresados, inician el camino del ascenso social, haciéndose poderosos y en muchos casos hasta ricos, muy ricos, con el generalato. Las armas dan poder y el poder hace rico cuando no se tiene una formación moral sólida.
Confirmada la regla
Chávez confirma la regla. Nacido en el campo, de familia pobre, como muchos de nosotros, entre ellos el que esto escribe, se fue a la escuela militar para escapar de la pobreza. Allí los adecos y los copeyanos, que mandaban en el país, le dieron comida gratis, lo vistieron gratis, lo alojaron gratis, le enseñaron gratis y de ñapa le pagaron por estudiar. Ni él ni sus padres pusieron un centavo. Todo le salió gratis, mientras los que escogimos la universidad teníamos que pagarnos el alojamiento, la comida, la ropa y los estudios, con lo poco que ganábamos trabajando.
Egresado de la escuela militar inicia el ascenso social. Pero no le basta el que da el grado, que ya era bastante. Conspira para llegar a la cumbre, al poder absoluto e ilimitado sobre vidas y haciendas que le permitiese disponer discrecionalmente del Tesoro Nacional para repartirlo a su conveniencia. Pero sabe muy bien que para lograrlo necesita hacer lo mismo que hicieron Páez, Guzmán Blanco, Gómez y Pérez Jiménez. El poder absoluto sólo se alcanza enriqueciendo a los que fueron muchachos pobres y ahora son generales. Páez y Guzmán los hicieron latifundistas, porque tierra era lo único que había. Gómez los hizo además vendedores de concesiones petroleras. Pérez Jiménez los metió en el negocio de las comisiones por obras públicas. Y, con estos antecedentes, ahora Chávez los ha puesto a participar en la piñata de la renta petrolera.
Militar pobre como fue pudo conocer a fondo las aspiraciones de sus condiscípulos de academia militar, militares pobres como él. Y vio en ellos lo mismo que vieron sus antecesores: la ambición de poder y dinero para no volver a ser pobre. Comprendió entonces que satisfaciéndola tendría asegurada la presidencia. Por ello hemos vuelto a los tiempos cuando "general" era sinónimo de político poderoso y rico. Y los generales chavistas lo son. Salen ricos y siguen en el poder, porque se hacen políticos para enriquecerse más. Estamos viviendo "la noche de los generales".
La "boliburguesía" militar
Chávez ha creado, con sus generales, la "boliburguesía" militar formada por los oficiales que, a la sombra del poder, se han hecho ricos, algunos muy ricos, con empresas, haciendas, hatos y cuentas cifradas en el exterior. Y siguen haciéndose más ricos metidos a políticos. Esta "boliburguesía" militar es el verdadero sostén de Chávez, ya que la "boliburguesía" civil, a pesar de sus bandas armadas, es cobarde y correlona. Sale en fuga al sonar el primer tiro.
La existencia de la "boliburguesía" militar ha generado una fractura social y política en la FAN, por la discriminación de los oficiales no-chavistas que apenas viven del sueldo. Esta división clasista entre militares está agravada porque los enriquecidos a la sombra del poder van formando una camarilla que se atraviesa en el paso de los jóvenes oficiales que emergen.
El descontento de éstos es igual al de los civiles que también se sienten bloqueados por la "boliburguesía", civil y militar, que se eterniza en el" poder. Una situación semejante causó la rebelión cívico-militar de 1945 cuando los demócratas civiles y los jóvenes militares no contaminados hasta entonces, se unieron para derrocar el gobierno que sostenían los generales tipo "Ño Pernalete", denominación dada al militar déspota, ignorante y corrupto.
Toda acción genera una reacción. Y no hay presupuesto en el mundo que alcance para comprar todo un ejército durante mucho tiempo.
Si los pobres, que son mayoría, están descontentos, así como la clase media civil y militar, y la burguesía nacional o productora (hacendados, ganaderos, industriales) está siendo golpeada con invasiones y expropiaciones, por qué no se han rebelado contra Chávez? Porque, para que no pase nada, los viejos y nuevos ricos que están haciendo negocios con el gobierno, simulando desacuerdos con su gestión, se valen de su brazo político que es la oposición burocrática.
¿Por qué no ha caído Chávez? Es la pregunta que se hace la gente, sobre todo después del 2D. Para responderla, nos hemos preguntado: ¿Quiénes sostienen a Chávez? Buscando explicarlo hemos dicho que la burguesía financiera y la burguesía importadora sostienen el régimen porque se están llenando como nunca antes. Hemos dicho que la "boliburguesía" (burguesía bolivariana), formada por los nuevos ricos, sostiene el régimen porque vive de él a través del cordón umbilical que la alimenta: el saqueo brutal, descarado y cínico de la renta petrolera. Y finalmente hemos dicho que Chávez ha creado un escudo protector: la "boliburguesía" militar, que integran los altos oficiales que se han hecho ricos, pero muy ricos, con este gobierno. Así, pues, mientras los pobres protestan en las calles a cada momento, mostrando su descontento, los viejos ricos que se pasaron y los nuevos ricos que han surgido con la corrupción apuntalan el régimen, porque están exprimiendo el país hasta la última gota de petróleo.
Si los pobres, que son mayoría, están descontentos, así como la clase media civil y militar, y la burguesía nacional o productora (hacendados, ganaderos, industriales) está siendo golpeada con invasiones y expropiaciones, porqué no se han rebelado contra Chávez? Porque, para que no pase nada, los viejos y nuevos ricos que están haciendo negocios con el gobierno, simulando desacuerdos con su gestión, se valen de su brazo político, que es la oposición burocrática.
No hay partidos, sino maquinarias electorales
Los partidos tradicionales, que durante sesenta años dominaron la escena política, fueron fundados por intelectuales, provenientes de las universidades. Tenían un proyecto político: socialdemócrata, socialcristiano o liberal. Mientras mantuvieron apego a la ideología mantuvieron su vigencia, pero cuando degeneraron en maquinarias electorales los barrió el chavismo.
Los nuevos partidos han sido fundados por burócratas, con vocación y mentalidad de burócratas. No tienen ideología ni proyecto político. Son simples maquinarias electorales. No hay en ellos nada que ilusione, nada que sirva de gancho emocional con el pueblo. Van a las elecciones como quien asiste a una subasta de cargos. Por ello son electoralistas. No plantean otra salida de la situación que la electoral, precisamente la que a Chávez le conviene.
Son partidos caudillistas
Por tener una ideología y responder a un proyecto político, los partidos tradicionales fueron escenarios de debates fructíferos entre tendencias encontradas que sostenían posiciones críticas. Cada tendencia tenía su propio liderazgo que enriquecía doctrina y estrategia con aportes valiosos.
Idos de esos partidos los que nutrían de ideas a sus filas, decayeron hasta ser sombras de su pasado.
Los nuevos partidos son peores. Son propiedad privada de su fundador, quien hace y deshace a su capricho. No hay en ellos democracia interna. No reúnen convenciones donde se debatan ideas y se enfrenten tendencias. Responden únicamente a la ambición personal del caudillo, quien sostiene su autoridad con el reparto de cargos, prebendas y contratos. Lo sabe Chávez y por ello los domestica dejándoles su cuota de poder para que la disfruten sin poner en peligro la estabilidad del régimen.
Son partidos de burócratas
Los fundadores de los partidos tradicionales forjaron su voluntad de acero en la cárcel, la persecución y el exilio, que todos conocieron. Nada les fue regalado. Su vida estuvo llena de sacrificios y de riesgos. Vivieron y sufrieron la carencia de recursos económicos. Eran unos idealistas incorruptibles, que concebían la política como un apostolado.
En cuarenta de años de democracia la vieja guardia fue desapareciendo. Ocuparon su lugar los burócratas, los que no han sufrido cárcel, persecución o exilio. Los que en cuatro décadas han pasado de un cargo a otro, viviendo del presupuesto. Los que no pueden sostenerse sin un "cambur". Esto vale también para los partidos nuevos cuyos dirigentes, cuando no se hacen reelegir, salen de un cargo y se postulan para otro, chupando siempre del presupuesto.
Lo sabe Chávez y por ello, tal como hacen los niños con los monos en el zoológico, los entretiene lanzándoles cambures. Así no salen de la jaula.