Las misiones se debilitan y la pobreza se robustece

Por Venezuela Real - 20 de Julio, 2008, 11:52, Categoría: Dimensión Social

LAURA HELENA CASTILLO
El Nacional
20 de julio de 2008

A cinco años de creados, los programas afrontan problemas de vulnerabilidad institucional
Por primera vez en tres años los hogares de escasos recursos aumentaron
En el sector Miralejos de Catia La Mar, el médico cubano de Barrio Adentro atiende en un espacio improvisado, cedido por la iglesia
 

Hoy no estaba el médico. Ayer le mandó un mensaje a Iraida Anato para avisarle que debía ir a un recorrido en otro sector.

El cubano pasa consulta en una casa pintada de rosado, que el párroco de la Iglesia prestó con la condición de que Anato se encargue de garantizar su mantenimiento. El lugar tiene piso de cemento rústico, un archivador con ganas de oxidarse, una camilla, una silla de plástico y un techo que cede ante la presión de la lluvia y le permite entrar.

Para llegar hasta allá hay que bajar un buen trecho de escaleras que, dicen los vecinos, no es un trayecto seguro para ancianos o personas enfermas.

En ese lugar, en lo más empinado del sector Miralejos, en el barrio Los Olivos de Catia La Mar, funciona el consultorio de Barrio Adentro de la zona. El médico llegó hace un mes, pero allí tenían un semestre sin que funcionara la misión porque el facultativo anterior –que estuvo cuatro añosterminó su contrato y regresó a Cuba a finales de 2007. En todo ese tiempo, la misión no inició la construcción de un módulo para esa comunidad. “Cuando nos avisaron que venía otro médico yo estaba remodelando mi casa, donde hospedé al médico anterior, y no podía recibir a éste. No queríamos perder la oportunidad, y el párroco nos ofreció el sitio donde está ahora. Esto es improvisado, demasiado hace el pobre médico, que trabaja con las uñas”, dijo Fanny Sánchez, del Comité de Salud José Gregorio Hernández, fundado hace cinco años.

Cinco años también tiene Barrio Adentro, la primera de las 13 misiones sociales creadas por el gobierno de Hugo Chávez para ensanchar la oferta de programas que benefician a los sectores más empobrecidos del país.

Barrio Adentro y Mercal, las de más alcance, lograron llegar a cualquier pueblo con plaza y nombre propio. El impacto positivo resonó en todo el mundo.

Chávez ganó el revocatorio y, de retruque, las elecciones de 2006, a pesar de que muchas voces advirtieron que las misiones eran insostenibles porque habían sido creadas en una coyuntura electoral. La contundencia inicial de los programas se ha ido fatigando en una carrera llena de obstáculos.

El Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales (Ildis) publicó en abril de este año dos estudios que hacen un recuento de las metas, los problemas y los retos de las misiones sociales, a cinco años de su creación. Yolanda D’Elia y Luis Francisco Cabezas elaboraron “Las misiones sociales en Venezuela”, y Thanalí Patruyo, “El estado actual de las misiones sociales: balances sobre su proceso de implementación e institucionalización”.

En ambos se explican las causas del fin de un ciclo de luna de miel, o, como dice Patruyo, “la etapa más dinámica en la ejecución de las misiones (entre los años 2003 y 2005) coincide con el momento en el cual ocuparon un lugar prioritario en la agenda gubernamental (...) No obstante, los cambios que vienen produciéndose en la agenda política desde que el gobierno inició su avanzada hacia la construcción del socialismo del siglo XXI, indican que la importancia relativa de las misiones en el marco de prioridades del gobierno ha disminuido”.

D’Elia habla de los principales escollos: “El nivel de desempeño de todas las misiones ha bajado porque tienen deficiencias institucionales, debido a que forman parte de un sistema paralelo. Por lo tanto, no se han diseñados procesos. Por ejemplo, ¿de quién es la responsabilidad de que un módulo esté cerrado? ¿Del comité de salud? De nadie, porque el médico cubano no está directamente coordinado por el Ministerio de Salud. El ministro no puede decirle a un médico venga para acá o vaya para allá”.

En Miralejos, por ejemplo, deben tener contactos tanto con la coordinación de los cubanos como con el ministerio y la gobernación de Vargas para poder articular sus demandas, lo que dispersa los esfuerzos porque las misiones no tienen una institucionalidad clara y eso deblita su estructura y desempeño, como advierte D’Elia.

Los problemas de infraestructura también afectan sensiblemente a Barrio Adentro. Patruyo revela en su estudio que desde que se creó Barrio Adentro 1 el gobierno no pudo alcanzar la meta de consultorios por construir.

En 2003 Chávez ofreció 24 millardos de bolívares para edificar 300 consultorios populares en los municipios Libertador y Sucre, y después de un año sólo habían levantado 223.

La cifra más reciente que ofreció el ministerio (de noviembre) daba cuenta de la existencia de 9.595 consultorios de atención primaria (Barrio Adentro 1), de los cuales sólo 3.028 funcionaban en módulos octogonales y 6.557 no tenían sede propia. Por lo tanto, la mayoría de los médicos siguen viviendo en casa de familias o en locales temporales habilitados para su trabajo. Así como en Miralejos.

El recurso humano tampoco ha crecido a la par de la misión, que ya va por Barrio Adentro 4, cosa que obliga a los médicos de atención primaria a laborar en otras instancias. Patruyo acopia datos del ministerio y de la OPS, entre otras instituciones, para referir que en 2005 laboraban en la misión 15.653 cubanos y 1.347 venezolanos (estudiantes del posgrado de medicina comunitaria), lo que sumaba 17.000 galenos para todo el país. En 2007 el número de cubanos disminuyó a 12.272 -como era el plan inicial-, pero los venezolanos sólo llegaron a 1.935, lo que representó un descenso de 19,6% para atender toda la misión.

¿Y la bodega?.

La misión Mercal experimentó en 2007 los problemas crónicos de desabastecimiento.

Después de un inicio dinámico, sobrevino en 2005 un proceso de inestabilidad, en el que disminuyeron hasta 53% las ventas mensuales (2006) y, finalmente, se estrelló contra los problemas del año pasado.

Patruyo explicó que esto modificó la orientación de los establecimientos: se prefirieron los megamercales y mercalitos móviles porque era una forma más eficiente de ofrecer alimentos y se evitaba la corrupción. En el estudio de Patruyo los entrevistados dijeron que privilegiar los megamercales afectaba su capacidad y los colocaba en clara desventaja.

D’Elia y Cabezas señalan que en 2007 alrededor de 20% de las bodegas abandonaron la red Mercal por el desabastecimiento y el poco margen de ganancia.

Además, encontraron que se produjo una desviación hacia los canales de distribución privados, y por ello el ministerio “ordenó la reducción del horario de trabajo de los establecimientos de la red y decidió darle prioridad a las ventas de gran volumen”.

“Durante 2007 el principal problema que ha afrontado la misión ha sido la imposibilidad de mantener los niveles de abastecimiento de la red”, indica Patruyo, antes de añadir que, sin embargo, según Datanálisis, la mayoría de la población sigue apoyando la red, aunque el año pasado los niveles de satisfacción bajaron de 74% a 64%.

En 2008 se puso en práctica el plan Soberanía Alimenticia, para contrarrestar la escasez y, como resultado, Mercal inició la reapertura de bodegas y con el auxilio de Pdval fueron llenados los anaqueles. De hecho, Chávez ha relanzado algunas misiones o versionado las antiguas, en pleno proceso de las Tres R y, de nuevo, en año electoral.

Pobreza dura.

Habría que cruzar la data, determinar cuántos de los que son considerados No Pobres reciben dinero de las misiones, y cuántos de los Pobres dejan de recibirlo. El hecho es que mientras la lucha contra la pobreza se encuentra en un claro proceso de estancamiento, las misiones pasan un momento difícil a cinco años de su creación.

Los más recientes datos del Instituto Nacional de Estadística indican que al cierre de 2007 la pobreza por ingreso –la que depende de las entradas del hogaraumentó por primera vez en tres años. Los hogares pobres que no están en una situación extrema pasaron de 19,8% en el primer semestre de 2007 a 20,7% al finalizar el mismo año; y los que viven en pobreza extrema eran 7,6% y subieron a 7,9%.

María Gabriela Ponce, del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UCAB, explicó que después de haber reducido la pobreza gracias al aumento de los ingresos de las familias, “empiezas a entrar en los núcleos duros de pobreza.

El de la pobreza por ingreso es un indicador muy asociado a variables económicas, y hemos tenido más inflación”. Se detuvo, entonces, la capacidad real de adquisición de los pobres venezolanos justamente en un momento en que el barril de petróleo acariciaba los 100 dólares y el gobierno se dedicaba a vender su plan socialista.

Con la creación de las misiones la ecuación entre los sectores más pobres era la soñada: la comunidad se organizaba para recibir beneficios sin intermediarios y trocaba en órgano con poder de decisión. Es lo que el Gobierno llama “democracia participativa y protagónica”.

Pero no hay buena intención, ni personal ni colectiva, que sobreviva al abandono. “A nuestro consejo comunal no le ha entrado ni un bolívar”, dice Yuleidi Padrón, también del comité de salud de Miralejos. Fanny Sánchez completa con una idea que resume el gran reto del sistema de misiones, como parte de la política social del Gobierno: “Yo no soy opositora al proceso, mi inquietud es la comunidad. Uno cumple con la misión, pero la misión no cumple con uno”.
 
 
 







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