Michael Reid: "Sería un error de la izquierda creer que estará en el poder para siempre"

Por Venezuela Real - 20 de Julio, 2008, 12:10, Categoría: Economía

REYNALDO TROMBETTA
El Nacional
20 de julio de 2008

El jefe de la sección sobre América Latina de la revista The Economist está convencido de que los latinoamericanos están encontrando su camino a través de la socialdemocracia, más allá de los experimentos socialistas de un puñado de gobernantes
América Latina podría alimentar a una parte del mundo, porque tiene importantes reservas de tierras cultivables, señala Reid
 
Lo más importante e influyente que está pasando en América Latina no sucede en Venezuela, dice Michael Reid. En sus artículos para la revista The Economist, y en su último libro, Continente olvidado, el periodista parece decidido a convencer a los lectores del Primer Mundo de que Latinoamérica no sólo es Hugo Chávez.

Durante una visita a Caracas para participar en el XXXVIII Congreso Internacional de Conindustria, el analista británico manifestó confianza en que los pueblos latinoamericanos apostarán a mediano y largo plazo por el libre comercio y no por las aventuras socialistas de un puñado de gobernantes.

–Más de un año después de haber terminado de escribir su más reciente libro, ¿sigue teniendo la misma visión optimista de América Latina?
–Es una visión de un optimismo relativo, más que nada frente al pesimismo que se ve en muchos comentarios sobre la región. Lo que destaco es que a pesar de los problemas, de las subidas y bajadas, ha habido bastante progreso en muchas naciones. Hemos visto un crecimiento económico fuerte y estable en los últimos años en la mayoría de los países, y ha habido avances en el campo social. Y aunque los sistemas democráticos tienen fallas en muchas partes, también se ven logros.

–El giro hacia la izquierda de países como Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Bolivia, Ecuador y ahora hasta Paraguay, ¿no parece indicar que los latinoamericanos no tienen mucha fe en el libre comercio?
–Yo distinguiría entre algunos de esos países. Hay gobiernos de izquierda en la región, pero son gobiernos que creen en el mercado abierto y en respetar las instituciones democráticas. Y hay otros que se llaman de izquierda, que son gobiernos populistas mucho más centrados en la política de la movilización y confrontación, muchos más nacionalistas y mucho más basados en liderazgos personales. Esa es la distinción fundamental en la región. Ahora, ¿por qué se produce un giro hacia la izquierda? No creo que es tanto que los latinoamericanos no crean en el libre comercio. Los años entre 1998 y 2002 fueron de estancamiento económico en la región. Y como había gobiernos de centro-derecha en muchos países, es normal que los electores escogieran otras opciones. Pero sería un error de parte de los gobiernos de izquierda que piensen que van a mantenerse en el poder para siempre, porque eso no va a pasar. Va a haber una alternancia. Así es la democracia.

–En el último informe de la Cepal se habla de más de 100 millones de indigentes en América Latina. ¿Cómo se puede lograr el desarrollo en ese estado de pobreza?
–Yo tengo entendido que son cerca de 75 millones. De todos modos es una cifra abominable. Una tarea primordial para las democracias, para que sean exitosas, es erradicar la pobreza extrema. Hay algunos países que casi lo han logrado, como Chile. Y se trata de una combinación de estabilidad económica, crecimiento alto y sostenible, y mejores políticas sociales.

–En Venezuela se habla del socialismo del siglo XXI. En Europa hay esquemas socialistas que han disminuido la pobreza. ¿Es posible en Latinoamérica un socialismo?
–Lo que ha habido en Europa son dos cosas. Primero, el comunismo, que se ha llamado socialismo a veces. Y segundo, la socialdemocracia, que a veces está administrada por partidos que se denominan socialistas. Pero hay una distinción fundamental entre socialdemocracia y comunismo. La socialdemocracia está basada en economías capitalistas y en un Estado que fomenta la educación, los servicios, la salud y un bienestar básico. Y yo pienso que América Latina puede encontrar su propio sistema a partir de la socialdemocracia.

–Cuando habla de populismo parece conectarlo con la izquierda. ¿Cómo definiría a Álvaro Uribe?
–Yo pienso que Álvaro Uribe podría tener algunos rasgos personales populistas, en el sentido de que es un líder muy carismático y que ha forjado una relación directa con el pueblo. Pero hay diferencias muy importantes. Su política económica está basada en el crecimiento sostenible, no en una redistribución cortoplacista. Y estoy convencido de que él ha respetado fundamentalmente las instituciones democráticas.

–¿Cómo pueden Estados Unidos y Europa contribuir con el desarrollo de América Latina sin caer en el intervencionismo político y económico?
–El comercio es muy importante. América Latina ya ha tenido mucho tiempo de protección para formar sus industrias, y éstas tienen que competir en el mundo. Sería muy provechoso darles una oportunidad de competir en Estados Unidos y Europa. ¿Qué más podrían hacer? Yo pienso que ayudas focalizadas importantes a algunos países, por ejemplo, en el Caribe y en Centroamérica. Pero creo que afrontar el problema de la droga es tal vez la cosa más importante. Estados Unidos y Europa tienen que realmente asumir la corresponsabilidad que el fracaso de la prohibición de la droga implica para América Latina, donde han ido creciendo mafias muy poderosas.

–Usted dice que América Latina ha tenido tiempo de fortalecer sus industrias. Una cosa es tener tiempo, pero ¿piensa que este continente está en capacidad de competir comercialmente con Estados Unidos y Europa?
–En eso tal vez es difícil generalizar. Algunos países, como Brasil y México, y quizás Colombia, Chile y Perú, pienso que sí. El problema en Venezuela es que es muy difícil competir con una tasa de cambio tan apreciada.

–¿Latinoamérica, que tiene menos recursos y más pobreza, no estaría en desventaja automáticamente frente a socios como esos?
–No automáticamente, porque tiene otras ventajas comparativas. América Latina podría alimentar a una parte del mundo, porque tiene importantes reservas de tierras cultivables. Brasil es el mayor productor del planeta en muchas materias agrícolas, y podría producir aún más sin tocar los bosques del Amazonas.

–A diferencia de lo que sucedió en Europa, en América Latina no ha sido posible una integración económica y territorial. ¿Esta incapacidad viene a demostrar esa tesis de que los latinoamericanos somos un pueblo más inmaduro?
–América Latina no ha tenido la historia atroz de siglos de guerras de Europa y que sirvió como una motivación fortísima para unirnos. Por otro lado, las distancias en Europa son mucho más pequeñas y los obstáculos geográficos son menores. La geografía ha servido como un obstáculo muy grande para la integración de América Latina. Hay un tercer factor ahí, que es el político. De integración se habla mucho pero se hace poco.

–Se dice que Chávez ha sido un freno para la integración, pero usted pareciera querer minimizar su efecto sobre el continente.
–Yo no lo quiero minimizar.


Él tiene un proyecto de una revolución concreta, que va a contramano de los proyectos de muchos otros gobiernos de la región. Y en la medida en que él ha conseguido algunos aliados, eso ha creado un enfrentamiento y un empantanamiento de los procesos de integración.

Pero yo creo que es importante no exagerar. Latinoamérica no sólo es Hugo Chávez. Lo más importante e influyente que está pasando en América Latina no está sucediendo en Venezuela. Está ocurriendo en otros países, como Brasil, Colombia, Chile, Perú y México.

–¿Los gobiernos de Europa y Estados Unidos tienen capacidad de entender eso y no dejarse distraer por la retórica de Chávez?
–Yo creo que ya lo entendieron hace unos años.

–¿Cómo evalúa las políticas sociales de Chávez, especialmente las misiones?
–A mí me parece que el factor fundamental para explicar la historia de Venezuela en los últimos 30 años es el precio del petróleo. Si Hugo Chávez hubiese gobernado con los precios del petróleo de los años noventa, no hubiera durado más de 5 años. Si los gobiernos del final de la cuarta República hubiesen disfrutado de los precios del petróleo de hoy, habrían sido vistos como exitosos.

Entonces, muchos de esos logros de Chávez en realidad son logros del precio del petróleo.

Efectivamente, a mí me parece que puede haber algunas políticas de este gobierno que son positivas. Y la oposición haría bien en reconocer eso, y comprometerse a mejorarlas.

–El precio del petróleo no parece que vaya a bajar pronto, ¿los petrodólares seguirán apuntalando a Chávez?
–Por el resultado del referéndum del 2-D, parece que los venezolanos comienzan a reaccionar. Hay 3 millones de personas que habían votado por el Presidente el año anterior, y que después no salieron a apoyar su reforma. ¿El precio del petróleo va a caer en algún momento? Sí, va a caer. ¿Cuándo? Nadie sabe. Pero estos precios son insostenibles porque la demanda va a bajar y la oferta va a subir. Puede tardar un año, puede tardar 5 años, pero no dudo que caiga.
 
 





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