Relaciones con Estados Unidos

Por Venezuela Real - 22 de Julio, 2008, 19:45, Categoría: Política Internacional

RAMÓN ESCOVAR SALOM
El Nacional
22 de julio de 2008

Las relaciones con Estados Unidos deben ser de cooperación

Es un tema fundamental, y quienes somos parte de este país tenemos que abordarlo con responsabilidad y franqueza. En primer lugar, no hay tradición antinorteamericana en Venezuela. Grupos de la extrema izquierda fracasaron en el pasado cuando intentaron iniciar y darle calor a un debate sobre la materia.

Quien tenga una visión responsable del país sabe que unas buenas relaciones, mutuamente respetuosas, pragmáticas y creativas son provechosas. Estados Unidos ha ganado mucho en su buena relación con nuestro país. El petróleo venezolano alimentó la maquinaria bélica de los aliados durante largo tiempo durante la Segunda Guerra Mundial. Y Venezuela por su proximidad, por las relaciones comerciales, industriales y culturales ha tenido ventajas concretas de bienestar colectivo en ese intercambio.

Muy diferente es la relación sumisa, como la que fue práctica de varios gobiernos de América en épocas que es mejor no recordar y de cuya viciosa naturaleza hay culpa en ambos lados, y otra cosa hacer un intercambio productivo y maduro entre países y gobiernos interesados en empujar ambiciosos programas de cooperación como los que se requieren en el siglo XXI para afrontar los actuales retos.

Hay que repetirlo en alta voz. Se requiere una diplomacia, una política y una actitud ética. Hace poco el señor Anthony Kennedy, magistrado de la Corte Suprema de los Estados Unidos dijo lo siguiente: "Las leyes y la Constitución de los Estados Unidos están hechas para permanecer vigentes aún en momentos extraordinarios". La alusión y el respeto a la Constitución siguen siendo valores supremos en la sociedad norteamericana. Es verdad que hay hechos ocurridos en Irak y la misma guerra de Irak o el caso de Guantánamo, con los cuales expresamos nuestro desacuerdo, pero los valores democráticos de la Constitución norteamericana constituyen uno de los grandes triunfos morales y marcas en el progreso de la condición humana y de la civilización.

Este concepto es el que predominó cuando se inició el destino político de las naciones suramericanas. Y continúa siendo ideal y sentimiento de los pueblos de América sin olvidar por eso los casos de iniquidad, de injusticia y de incomprensión que han obstruido este impulso histórico.

En el comienzo del siglo XXI el punto central y estratégico de las relaciones con Estados Unidos, además de un asunto político y diplomático, es una definición previa a cualquier debate sobre política internacional. En tiempos de la guerra fría estuvimos de acuerdo en las relaciones con la Unión Soviética y con la República Popular China, y Venezuela dio ejemplo de madurez en este sentido. La cuestión ahora no es diferente en su naturaleza.

La diplomacia y la política deben estar abiertas a todos los países y culturas. Pero en ese vasto universo tejido de pluralidad y contradicción tiene que haber preferencias.

Las nuestras deben mirar a América, a México, a Canadá, a Costa Rica y Centroamérica, con alguna excepción. En América del Sur nuestra primera prioridad es Colombia y, dadas las circunstancias, fuera del Perú y Uruguay, no es fácil el resto. La Argentina de los Kirchner no puede ser aliada confiable. Desde luego, no he mencionado todavía al Brasil, nuestro gran vecino, sobre el cual la diplomacia venezolana debe ser profesional. Por supuesto que queremos excelentes relaciones. Lula merece nuestro respeto. Ha sido un presidente exitoso y no es por temperamento un ser belicoso.

Brasil ha de ser un interlocutor muy importante pero no privilegiado. Es decir, el resto de América no puede entregar a Brasil su estrategia individual, su seguridad y las claves de la política exterior para que Brasil las administre en fideicomiso.

Todo lo demás, en la política, en la economía, en la cultura y en la amistad va viniendo. Pero con noción clara de que Venezuela es un país pequeño y ha de tener una geopolítica cónsona con su proyecto nacional.

Cardoso, ex presidente del Brasil; Sanguinetti, ex presidente del Uruguay, son grandes figuras de América. Lula estará en ese grupo.

Es preciso construir ya el diseño estratégico de Venezuela en el siglo XXI. La alternativa de poder frente a Chávez la requiere. Venezuela tiene que entender que su tarea esencial está dentro, en construirse a sí mismo, en educarse, en organizarse, en convertirse en una sociedad productiva.

Las buenas relaciones con Estados Unidas, con Europa, son básicas en cualquier proyecto nacional serio. Sin olvidar lo que escribí en mi artículo anterior sobre Colombia.

La geopolítica no es una colección de productos de la imaginación sino de hechos reales, concretos, inevitables.







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