Caracas es la capital con más homicidios de América Latina

Por Venezuela Real - 27 de Julio, 2008, 14:37, Categoría: Seguridad/Inseguridad

JAVIER IGNACIO MAYORCA
El Nacional
27 de julio de 2008

Expertos recomiendan aplicar con urgencia un plan de desarme
Un estudio indica que esta ciudad se ha vuelto más violenta que Bogotá y Medellín

Caracas llegó a sus 441 años con un registro que para nada enorgullece a sus habitantes: es la capital más violenta de América Latina. El índice de homicidios se situó en 130 por cada 100.000 personas, y supera los de San Salvador (68 por 100.000 habitantes), Bogotá (18 por 100.000 habitantes) y Tegucigalpa (7 por 100.000 habitantes).

Atrás quedó la localidad ordenada y de gente cortés que en distintas épocas llamó la atención de científicos e intelectuales como Alejandro de Humboldt e Isaac Pardo.

Hoy en día, Caracas es una urbe que de acuerdo con las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística tiene 3,15 millones de habitantes.

En esa cifra están incluidos los residentes de los municipios Libertador, Sucre, Chacao, Baruta y El Hatillo. Para todos ellos la delincuencia en una de sus dos principales preocupaciones.

El temor a ser víctima de los hampones tiene su origen en el crecimiento sostenido de los delitos violentos, tal como lo reflejan las estadísticas recabadas por el Laboratorio de Ciencias Sociales (Lacso) y el Centro para la Paz de la Universidad Central de Venezuela.

El último experimento de los investigadores de estas instituciones fue comparar las series de estadísticas de homicidios reportados en la capital venezolana con las correspondientes a Medellín y Bogotá –ciudades que en algún momento fueron las más violentas del continente– durante los últimos 10 años.

De capital a capital.

Para mediados de los años noventa, Bogotá mostraba una tendencia al descenso en los homicidios. En 1998, Caracas superó en 50% el índice de crímenes de la capital colombiana. Entonces registraba 63 homicidios por 100.000 habitantes, mientras que la capital colombiana presentaba 42 por cada 100.000 habitantes.

Desde esa fecha la diferencia en los índices delictivos entre ambas urbes es cada vez más marcada. En 2003, por ejemplo, Caracas tuvo 517,3% más homicidios que Bogotá. En 2007, la distancia se acrecentó para llegar a 722,2%.

Para el sociólogo y coordinador del estudio Roberto Briceño León la falta de control en la posesión y uso de armas de fuego ha sido clave en esta diferencia. "Las armas de fuego potencian la capacidad de violencia, de allí la necesidad de implementar mecanismos de regulación".

Bogotá tiene aproximadamente 7,1 millones de habitantes, 4 millones más que Caracas. 35% de su población está en condiciones de pobreza o pobreza crítica. En el caso de la capital neogranadina la mejoría, según el representante de Lacso, comenzó a notarse cuando surtió efecto un plan aplicado por el alcalde Antanas Mockus (1995-1997 y 2001-2003).

La estrategia del gobernante municipal pasaba por un cumplimiento estricto de las normas de urbanidad. La idea, explicó Briceño, fue que el gran delincuente en algún momento comenzó su carrera cometiendo pequeñas faltas.

Una aplicación tropicalizada de la Teoría de las Ventanas Rotas, elaborada por los criminólogos estadounidenses James Willson y George Kelling.

"Mockus no sólo aplicó sanciones, sino principios de convivencia ciudadana. Los taxistas que daban los buenos días y cumplían con sus tarifas fueron premiados. Hubo además un plan de formación de educadores. El policía debía serlo, pero no tenía buena imagen.

Entonces los enviaron becados a las mejores universidades privadas. Asistían a clases en uniforme", recordó.

En esa época también se popularizó la figura del mimo. El sujeto, con guantes, sombrero y la cara pintada de blanco se colocaba en las esquinas para elogiar los buenos comportamientos y satirizar a las personas que incurrían en faltas.

"Los mimos no hablaban, pero de alguna manera expresaban lo que los demás no decían sobre quienes violentan las normas. La gente honesta del barrio no tiene voz. Los mimos se la dieron y sirvieron como un puente entre la moral de ellos y la cultura pública", añadió el sociólogo.

Planes de emergencia.

En la capital venezolana las cinco policías municipales y la Policía Metropolitana están polarizadas por razones políticas, por lo que no trabajan en conjunto y no existe coordinación en sus actuaciones pese a que el Ministerio de Interior y Justicia cuenta con una dependencia dedicada a unificar la acción de todos los cuerpos de seguridad del país.

Hasta hace unos meses, el Ejecutivo nacional anunció su primera política de seguridad para la capital luego de 9 años de gobierno. Ramón Rodríguez Chacín, ministro del Interior, presentó a finales de enero el plan Caracas Segura basado en la técnica de saturación policial por zonas. De acuerdo con el Gobierno se logró un descenso de 30% en los homicidios. La cifra promedio para los fines de semana en Caracas era de 60 asesinatos y, según fuentes gubernamentales, ahora se sitúa en 37.

También hace aproximadamente un mes y medio se agregó el plan Ruta Segura luego de la presión de los transportistas debido al asesinato de varios compañeros. Éste consiste en la presencia de efectivos de seguridad en las unidades de transporte público.

Luego de la guerra.

En 1993, efectivos del Bloque de Búsqueda ultimaron al líder del cartel de Medellín, Pablo Escobar. Ese año, el índice de homicidios en la capital del departamento de Antioquia era de 311 por cada 100.000 habitantes.

La ciudad colombiana tiene una población similar a la de Caracas. Los habitantes vivían en estado de sitio. "15 años después, y gracias a una continuidad en las políticas de seguridad ciudadana, el índice de crímenes descendió a 26 por cada 100.000 personas", dijo Roberto Briceño León, quien considera que es justamente eso de lo que ha carecido Caracas: la creación de políticas y mantener su secuencia.

El mayor éxito, sin embargo, es atribuido a la gestión de Sergio Fajardo (2003-2007), quien logró una baja de dos tercios en el índice de asesinatos. Este hombre es un matemático de profesión. Aplicó una política denominada Rescate de la legalidad, por la cual se incrementó el número de agentes policiales y su dotación.

Pero él también puso en marcha proyectos orientados a reforzar la presencia de las instituciones estatales en los llamados "tugurios" o barrios, donde las bandas ligadas al tráfico de drogas dominaban desde hace 20 años. Iconos de este programa fueron las bibliotecas populares.

Fajardo, además, respaldó el proceso de desmovilización de más de 800 paramilitares con la cooperación de dos expertos en negociación de conflictos.

En el caso de Cali, otra ciudad conocida por la violencia asociada a la delincuencia organizada, el mayor índice de homicidios fue registrado en 1994 cuando hubo 124 por cada 100.000 personas. Fue la época en la que arreció la lucha contra el cartel más importante del mundo. Ni siquiera en esa oportunidad la proporción de muertes violentas tuvo el nivel que hoy en día tiene en Caracas.

Briceño León advirtió que en ninguno de los planes aplicados en Colombia el Estado cedió sus competencias, como ha sucedido en Caracas con casos como el del 23 de Enero donde las leyes las dictan grupos sociales. "Eso es construir un área donde la ley no existe, donde el Estado no llega. Los mecanismos de protección individual pueden ser respetados, pero la seguridad pública es única. Uno puede pensar en áreas donde las comunidades participen en la vigilancia.

Lo paradójico es que en el 23 de Enero ha ocurrido una privatización de la seguridad", afirmó.
 
 
 
 





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