¡Que se vayan todos!

Por Venezuela Real - 4 de Agosto, 2008, 11:49, Categoría: Política Nacional

ARMANDO DURÁN
El Nacional
04 de agosto de 2008

El espectáculo continúa. El de Hugo Chávez, haciendo la cómica en su último viaje a Europa, bases rusas en territorio nacional y camiseta Bush-Juan Carlos incluidas; el de sus partidos satélites en el marco de la llamada alianza "patriótica", proclamando un día su derecho a la independencia con envidiable audacia revolucionaria y tragándose al día siguiente su desafío de un solo y atemorizado bocado; y el de la oposición, por supuesto, enfrascada en una lucha cada día más a muerte, aunque no contra Chávez y la desmesura irresponsable y anticonstitucional de su gobierno, como cabría esperar, sino contra sí misma, arrastrada al suicidio colectivo por la obsesión de no perder los pocos espacios políticos y económicos que ocupan, o de conquistar alguna nueva parcelita de poder administrativo, por mínima o insignificante que sea. Como si lo que estuviera en juego no fuera el rumbo del país como nación, sino el destino final de los próximos contratos en esta alcaldía o en aquella gobernación. ¿No es acaso una situación lamentablemente típica de la IV República? También de la quinta.

Hace dos domingos, en su columna semanal "Tiempo de palabra" que publica El Universal, Carlos Blanco acertaba al señalar que la esencia del problema político actual podríamos encontrarla en la facilidad que ha mostrado buena parte del país para "integrarse" al sistema que representa la constitución de un nuevo régimen en Venezuela. A la agudeza de Blanco (ya no se trata de los integrados y los heterodoxos de los años sesenta, ni siquiera de los traidores y los tránsfugas de siempre) para comprender y explicar esta suerte de inexplicable paz democrática al gusto de Chávez, podríamos añadir que esa integración es, una vez más, la de los beneficios compartidos.

Vaya, de nuevo, un simple reparto de papeles. Sin necesidad de Pacto de Puntofijo ni de ningún otro compromiso formal.

Tácita pero magnífica oportunidad que le ofrece Chávez a los opositores que sepan adaptarse al ordenamiento de su régimen y que por ahora es aprovechada de mil amores por casi todos. El síndrome Dostoievski del que hace un par de meses escribía Alberto Barrera.

De mil amores incluso por las principales víctimas políticas del nuevo régimen. Enrique Mendoza, por ejemplo, gran derrotado cuando el referéndum revocatorio el 15 de agosto del año 2004, deseoso ahora de recuperar la gobernación que no pudo conservar tras su asustadiza aceptación de la trampa del revocatorio. O Manuel Rosales, candidato único de la oposición en las elecciones presidenciales de hace año y medio, resuelto a conservar ahora, sin tener en cuenta el significado de su precipitación a la hora de reconocer aquella victoria de Chávez (ese es el valor auténtico de la integración), así sea desde la Alcaldía de Maracaibo, su base de poder político y económico regional. Ambos dirigentes perfectamente integrados, que actúan como si nada de lo ocurrido hubiese realmente pasado. O como si esos reveses fueran fugaces y provisorios, políticamente superables en el tiempo si nadie viola mientras tanto las reglas del juego establecidas desde Miraflores.

Hace algunas semanas, en estas mismas páginas, me refería al proceso electoral que se avecina como una "trifulca de pequeñeces." Era una forma más o menos literaria de describir la situación creada por el régimen al arrebatarle a la lucha política y electoral sus alcances de fondo, a la que se sumaba (de ahí la relevancia del proceso de "integración" señalado por Blanco) la estrechez de miras de los dirigentes de la oposición, cegados por las circunstancias y los intereses más inmediatos. Se dejaba así de lado la confrontación de ideas y se reducía la contienda política a un quítate tú pa" ponerme yo. En definitiva, lo que más le conviene a Chávez.

Y lo que mejor garantiza la hegemonía de su poder. De este modo, a medida que pasan los días, más se confunden los efectos devastadores de la sequía ideológica y ética de unos y otros, trifulca de pequeñeces a la que me refería, con la razón de ser del fenómeno. Es decir, con el prodigio de la integración.

Así es que hemos llegado a este mes de agosto. Minuto a minuto más cerca de un punto de saturación, irreversible, que a su vez puede dar lugar a que el próximo mes de noviembre, si el actual proceso de entendimiento entre todos los contrarios no se impone sobre las leyes naturales de la historia, las calles de Venezuela se estremezcan con un clamor popular e implacable que ya se ha escuchado en otros rincones de América Latina: ¡Que se vayan todos!





TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Agosto 2008  >>
LMMiJVSD
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog