El sueño de Putin: devolver a su país el estatus de gran potencia

Por Venezuela Real - 17 de Agosto, 2008, 17:23, Categoría: Política Internacional

Luisa Corradini
La Nación - Argentina
17 de agosto de 2008

La política rusa sale a defender los mismos "intereses vitales" que el gigante soviético

PARIS.- Para Vladimir Putin "la caída de la URSS fue la mayor tragedia del siglo XX". Ahora que controla todos los resortes políticos y económicos del poder, está decidido a recuperar las áreas de influencia que Rusia perdió desde el derrumbe del comunismo, hace casi 20 años.

"La atomización de la Unión Soviética fue traumática, y Putin desea reconstruir, acaso con una nueva forma, ese conjunto disuelto. No tolera la disminución de la esfera de interés de la ex URSS", reconoció esta semana el ex presidente checo Vaclav Havel.

La guerra que libró en Georgia forma parte en cierto modo de la vasta ofensiva que desplegó en los últimos meses en Asia, Europa y América latina para tratar de recuperar el poder perdido. Esos movimientos estratégicos muestran que el modus operandi de la Rusia actual tiende a defender los mismos "intereses vitales" que la diplomacia soviética.

Desde que dejó la rutina del poder en manos de Dimitri Medvedev, en mayo pasado, Putin acordó la prioridad de la reconstrucción de la potencia rusa, una ambición que había definido durante sus ocho años como presidente.

Desde 2000, Putin modificó drásticamente la doctrina estratégica pro-occidental que prevalecía en la época de Boris Yeltsin. En lugar de esa línea difusa e imprecisa, adoptó una concepción global que considera la política exterior de Estados Unidos y de la OTAN una "verdadera amenaza" para los "intereses vitales de Rusia".

Desde su prisma estratégico, Moscú afirma que Washington ambiciona proyectar su influencia en Eurasia. El "expansionismo atlantista" en esa región -según el Kremlin- está destinado a neutralizar toda posibilidad de regreso de Rusia a esa zona de crucial importancia, centro de la actual y de las futuras confrontaciones entre las dos superpotencias.

En marzo de 2008, Putin identificó cinco ejes de la estrategia de Estados Unidos que constituyen una amenaza para Rusia:

La ampliación de la OTAN. Después de haber admitido entre 1995 y 2004 a 10 países que integraban el santuario comunista de Europa del Este, ahora intenta incorporar dos piezas vitales que formaban parte de la URSS hasta que proclamaron su independencia en 1991 (Ucrania y Georgia). Si esos dos países del Cáucaso adhieren a la OTAN "se cruzará un punto de no retorno", advirtió en mayo pasado el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, general Yuri Baluievski.

La ampliación de la Unión Europea (UE), que desde 2004 también absorbió a la mayoría de los países que antes integraban el Comecon (Consejo de Ayuda Mutua Económica).

La fragilización de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), una estructura política que sucedió a la ex URSS.

La coalición de formaciones "abiertamente antirrusas", como el bloque GUAM (Georgia, Ucrania, Azerbaiján y Moldavia).

La neutralización estratégica de Rusia a través del escudo antimisiles que está instalando Washington en Polonia, la República Checa y Estonia.
Doctrina estratégica

Para responder a lo que considera una maniobra de pinzas de Estados Unidos, Putin lanzó en 2005 un proceso de reflexión destinado a "reactualizar la doctrina estratégica rusa". Los primeros resultados se vieron en la denuncia que formuló el 10 de febrero de 2007 en su famoso discurso de Munich: "Desde hace tiempo, los bloques de cemento y las piedras del Muro de Berlín son un recuerdo. [ ] Ahora tratan de imponernos nuevas líneas de demarcación y nuevos muros", afirmó.

Con el pretexto de sentirse cercado por fuerzas enemigas, Putin permitió a la elite militar una creciente influencia en el proceso de decisión política. También dividió el país en siete grandes regiones, argumentando que "la supervivencia de nuestra nación está en peligro".

Por último, reforzó el presupuesto militar, que pasó de 12.000 millones de dólares en el año 2000 a 43.200 millones en 2008.

Gracias a sus recursos casi ilimitados de petrodólares, Rusia también pudo dotarse de un presupuesto de 190.000 millones para modernizar su arsenal en el período 2007-2015.

En ese contexto se inscribe la resurrección del complejo militar industrial que, a diferencia de la época comunista, ahora no necesita depender totalmente del Estado, pues 50% de su producción es absorbida por el sector civil.

Para mostrar su retorno al primer plano mundial, en diciembre de 2007 la eskadra rusa volvió a navegar en aguas del Mediterráneo, feudo de la VI Flota de Estados Unidos. En febrero, por primera vez desde el final de la Guerra Fría, dos bombarderos rusos fueron a "hacerle cosquillas", como se dice en la jerga militar, al portaviones US Nimitz, en el Pacífico, lo que obligó a un despegue de emergencia de cuatro cazas McDonnell Douglas F/18 Hornet.

Al mismo tiempo, emprendió un acercamiento diplomático y militar con China. Por primera vez después de 20 años, los militares de ambos países participaron en un ejercicio conjunto que la Casa Blanca interpretó como un gesto anti-OTAN.

Rusia también estrechó sus relaciones con Irán, el principal enemigo de Estados Unidos en este momento. El aspecto más inquietante para Washington es que Putin se colocó en posición de árbitro para cualquier solución negociada sobre el delicado tema nuclear iraní.

El Kremlin también se acercó a la India, un aliado tradicional de la ex URSS, para tratar de reequilibrar la creciente influencia de Estados Unidos en ese país: "Un viejo amigo vale más que dos nuevos", les recordó Putin repitiendo un proverbio ruso.

Otras dos iniciativas diplomáticas significativas tuvieron como escenario América latina. Por un lado, durante la visita del presidente Hugo Chávez a Moscú a fines de julio, se acordó una venta masiva de armas a Venezuela (helicópteros MI-28, aviones patrulleros, tanques, sistemas de defensa antiaéreos y submarinos convencionales). Chávez, a su vez, abrió las puertas a una alianza al celebrar "el renacimiento de Rusia" como contrapeso de Estados Unidos.

El otro gesto, de mayor alcance, fue la declaración formulada el pasado 4 por Putin en favor de una "mayor presencia" en Cuba. El diario Izvestia , incluso, aludió a un proyecto de Moscú de construir en la isla una base de reabastecimiento para los bombarderos estratégicos rusos. La violenta reacción norteamericana obligó al Ministerio de Defensa a desmentir esa información.

Ese conjunto de iniciativas, según los analistas, no deja dudas sobre las intenciones de Putin. "Rusia está viviendo un momento neoimperial que refleja una clásica voluntad de potencia", interpreta Thomas Gomart, director del Centro de Estudios Rusia/NEI, del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI). En verdad no se trata de conocer las intenciones de Putin, pues ahora parecen evidentes. La única duda consiste en saber hasta dónde está dispuesto a llegar.






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