Él quería brillar

Por Venezuela Real - 1 de Septiembre, 2008, 13:02, Categoría: Dimensión Social

ILDEMARO TORRES
El Nacional
01 de septiembre de 2008

Una vez más no es posible dedicarnos a comentar, y sobre todo exaltar como bien lo merecen, los aspectos constructivos y trascendentes de algo –en este caso los Juegos Olímpicos de Pekín–, por estar interferido por las obscenas manipulaciones que hace de los hechos Hugo Chávez Frías desde el poder.

Es justo comenzar por reconocerles a nuestros atletas la entereza, el coraje, el entusiasmo y la actitud consciente del compromiso implícito en su participación en tan magno evento. Formaban un grupo lógicamente heterogéneo de jóvenes de distintos credos y costumbres, y hasta en lo político unos de ellos militantes del proceso y tal vez otros adversos al mismo; pero obviando que la razón central de reunirlos era constituir la representación deportiva del país, se les trató como una brigada del PSUV en campaña, con descarada presión obligante de traerle medallas de oro al comandante, más para lucimiento de éste que de los verdaderos protagonistas.

Tiene justificación la erogación en el envío de una delegación deportiva, aun numerosa, si es calificada como lo era la venezolana, cuyos integrantes cumplieron debidamente con los requisitos olímpicos. Y se justifica aun más si se piensa en lo que significa para tal legión de jóvenes convivir, actuar y ver activos de cerca a deportistas de mayor experiencia, de mejor preparación, de tan alto desempeño atlético y provenientes de tan distintos puntos de la Tierra, como escuela de efectos positivos y de largo alcance en su formación, con vistas al desarrollo nacional de la correspondiente disciplina y a la participación en futuros eventos. Atenderlos debe ser un compromiso del Estado, no episódico sino permanente.

El fenómeno palpado en estos días de olimpismo es el mismo de todos estos años de régimen chavista: la megalomanía de un hombre primario en su formación y conducta, empeñado en parecer grande sin serlo y sin entender que ello es impedido por su pequeñez intrínseca, consistente en presumir pero arropado en la relevancia y los logros reales de otras personas; y fue a causa de esa necesidad patológica de figuración que jugó a hacerlos sentirse holgados ganadores, suerte de emisarios lanzados por él a la obtención masiva de los mayores lauros.

Es sabido que no son exclusivas del ámbito deportivo las fallas reveladas en esta oportunidad, y no sorprenden la desorganización, la mediocridad de varios directivos, ni lo improvisado de algún entrenador; es la misma situación que vive el país en diversas áreas, con una impresionante colección de incapaces al frente de las mismas. Complace que al menos en deportes tengamos una presea, porque en educación, cultura, salud, vivienda, trabajo, alimentación y cualquier otro rubro de la vida nacional, esta Venezuela militarizada no logra hoy una medalla ni de latón o cartón.

Unos deportistas de sanas aspiraciones que, de haber sido identificados cual representantes del país como un todo, habrían contado con un entusiasta apoyo nacional colectivo, hoy, por culpa del uso oficial de esa eventual proyección mundial, se les percibe y juzga como delegación del fracaso; apreciación injusta, porque el verdadero deslucido es el exhibicionista Presidente, un aprovechador ansioso de vestirse con ese brillo ajeno.

Celebremos esta medalla que nos ha traído Dalia Contreras, y hagámoslo con orgullo porque fue dignamente conquistada por ella, una joven atleta venezolana que puso su empeño, su pasión, su fe y su conciencia nacionalista en lograrla, para gloria del país.
 






TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Septiembre 2008  >>
LMMiJVSD
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30      

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog