En Miami aún no se habla de los Kirchner

Por Venezuela Real - 3 de Septiembre, 2008, 17:10, Categoría: Prensa Internacional

Gabriel Sued
La Nación - Argentina
03 de septiembre de 2008

En la audiencia inicial, la jueza y el fiscal dieron señales de que intentarán eludir las implicancias políticas en la Argentina

MIAMI.- Con pronunciación defectuosa, la jueza federal Joan Lenard nombró por primera vez a la Argentina seis horas después del inicio de la audiencia con la que se abrió ayer aquí el juicio oral por el escándalo de la valija. Lo hizo al pasar, mientras leía parte de la acusación del caso en la que se menciona el aeroparque Jorge Newbery como el lugar donde se decomisaron los 800.000 dólares que llevaba Guido Alejandro Antonini Wilson, el 4 de agosto del año pasado.

Parado ante el estrado de mármol blanco, con una remera roja de mangas cortas y anteojos negros sobre la frente, la escuchaba uno de los 40 ciudadanos estadounidenses examinados ayer por el tribunal para la integración del jurado popular, que se encargará de definir, como en las películas, si el acusado es culpable o inocente.

El primer día del juicio estuvo dedicado por entero a ese proceso, que continuará al menos hasta mañana. Es un procedimiento complejo por el cual la justicia convoca y entrevista a fondo a alrededor de 60 personas para garantizar que el jurado será imparcial a la hora de dar su veredicto. De ese total, en el juicio sólo quedan 12 titulares y cuatro suplentes.

Enseguida, y como parte del mismo cuestionario al primero de los posibles jurados, la jueza, cubierta por una toga tan negra como su cabello, volvió a mencionar a la Argentina:

-¿Alguna vez usted o alguno de sus familiares o amigos viajó a la Argentina?
-No -respondió el hombre, un ingeniero de 40 años que declaró no haber oído ni una palabra sobre el caso.

-¿Tiene conocimiento específico o información privilegiada sobre las prácticas políticas y comerciales de la Argentina o de Venezuela? -le consultó la magistrada, con tono amable pero firme.
-No -dijo él, antes de dejar la sala. Como los otros, debió prometer que no comentaría con nadie las preguntas que acababa de responder.

La escena se repitió, con pocos minutos de diferencia, con cada uno de los 14 posibles miembros del jurado que la jueza llamó al estrado para entrevistar en forma individual. De los 26 restantes 12 fueron desechados y 14 serán entrevistados hoy.

Desde la lectura de la acusación, las menciones a la Argentina se reiteraron a cada momento en la sala de audiencias. En ese salón moderno de unos 15 metros de ancho por 20 de largo, con las paredes recubiertas con paneles de madera, se sustanciará el juicio durante las próximas cuatro o cinco semanas, según calculó ayer la jueza.

Pero nada se dijo sobre el papel de la Casa Rosada en el escándalo ni sobre si el dinero era un aporte del gobierno de Hugo Chávez para la campaña electoral de Cristina Kirchner. Eso había afirmado el fiscal Thomas Mulvihill en la denuncia con la que se abrió el caso, el 12 de diciembre pasado.

Sentado a la derecha de la sala, de traje azul, camisa celeste y corbata amarilla, escuchaba con atención Franklin Durán, el único acusado del juicio. La fiscalía le imputa haberse confabulado con otras cuatro personas para presionar a Antonini, en nombre del gobierno de Venezuela, en suelo norteamericano y sin autorización, para que ocultara el origen y el destino del dinero de la valija. De los otros acusados tres se declararon culpables, a cambio de una reducción de condena, y uno permanece prófugo.

Encerrado en Miami desde el 11 de diciembre, a Durán se lo veía mucho más pálido y ojeroso que en las fotos que inmortalizaron sus noches de juerga con Antonini, ex socio de negocios y aventuras. De sus oídos colgaban dos auriculares, por donde recibía la traducción simultánea. En su rostro parecía concentrarse toda la tensión de la sala.

Sentado a su izquierda estaba su abogado, el sonriente Ed Shohat. En el lado izquierdo de la sala se ubicó el fiscal, con cuatro asistentes, entre ellos dos agentes del FBI. Los dos equipos contaban con un pequeño plasma para seguir las alternativas del juicio.

Mulvihill presentó una lista de 30 potenciales testigos, entre ellos Antonini y varios agentes del FBI.

Además, se opuso a que durante la selección de los jurados se hablara del "el escándalo de la valija", como había reclamado Shohat. Según el abogado, ésa era la única forma de saber si los potenciales jurados conocían el episodio. "No tiene relación con lo que se juzga aquí", argumentó Mulvihill. La jueza le dio la razón.

De los 14 entrevistados sólo una mujer dijo haber leído algo del caso, la semana pasada. "¿Se acuerda de qué fue lo que leyó?", preguntó la jueza. "Algo sobre una conspiración", respondió la mujer, sin poder agregar nada.





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