Petróleo, guerras y huracanes

Por Venezuela Real - 9 de Septiembre, 2008, 11:04, Categoría: Petróleo/Energía

José Toro Hardy
El Universal
09 de septiembre de 2008

No parecen existir impedimentos para que continúe el derrumbe de los precios del crudo

Durante el último mes se han desatado enormes tensiones en los mercados petroleros. Para mediados de julio el precio del petrolero alcanzó su máximo histórico de 147,30 dólares por barril. Goldman Sacks y Morgan Stanley predecían que el barril alcanzaría muy pronto los 200 dólares.

Estalla entonces una crisis que hace temblar los mercados. Rusia ataca a Georgia, amenazando el oleoducto BTC (Baku-Tiflis-Ceyhan), el segundo más largo del mundo, que a través de Georgia transporta un millón de barriles diarios de petróleo desde el Mar Caspio hasta el Mar Negro.

Quizás como respuesta a Rusia, EEUU acelera la firma de un acuerdo con Polonia para instalar en ese país el escudo antimisiles. La reacción rusa no se hace esperar: ahora Polonia "pasa a ser blanco potencial de un eventual ataque nuclear". De paso, los rusos anuncian la interrupción de cualquier forma de cooperación con la OTAN.

Europa tiembla porque su economía depende de las importaciones de petróleo provenientes de Rusia que transporta el oleoducto Druzhba ("Amistad"), el más largo del mundo. Ese oleoducto atraviesa por los territorios de Polonia, Bielorrusia, Ucrania, Eslovaquia, la República Checa y Hungría, llegando finalmente a Alemania. A pesar de ello, los europeos no se dejan intimidar y, junto con EEUU, exigen a Rusia respetar la soberanía y la integridad territorial de Georgia.

Parecía que estaban dadas todas las condiciones para el resurgimiento de la guerra fría.

Mientras tanto Chávez, presidente del país que cuenta con las mayores reservas petroleras del Hemisferio Occidental, es uno de los pocos que da su total respaldo a Rusia. Simultáneamente, Ahmadinejad, presidente de Irán -país que controla la orilla oriental del Estrecho de Ormuz por donde pasa todo el petróleo que sale del Golfo Pérsico- rechaza las propuestas que le hace la ONU a cambio de interrumpir el enriquecimiento de uranio.

Cuando las tensiones en los mercados petroleros lucían insuperables, se anuncia para colmo la llegada del huracán Gustav, que después de destruir el extremo occidental de Cuba, amenazaba con transformarse en un monstruo de categoría 5 -máximo nivel destructivo- y arrasar las costas del Golfo de México, a la altura de Louisiana. En previsión, las empresas petroleras evacuaron todas las gigantescas plataformas e instalaciones petroleras del golfo, así como Port Fourchon, centro medular de las mismas.

Se paraliza el 97% de la producción petrolera del Golfo de México, de donde proviene uno de cada cuatro barriles que produce EEUU. A la vez se paralizan las refinerías de la zona que procesan más de dos millones de barriles diarios y se cierra el puerto de Louisiana por donde entra casi la mitad de todo el petróleo que importa EEUU.

Los mercados petroleros se estremecen ante la magnitud de la devastación que se esperaba y la incógnita del tiempo que durarían las reparaciones y el reinicio del suministro. Todos recordaban la tragedia del huracán Katrina en el 2005. Mientras tanto, se anunciaba la posibilidad de tres potenciales huracanes adicionales que se estaban formando en el Atlántico, cuyo rumbo para ese momento aún era impredecible: el Hanna, el Ike y el Josephine.

En conjunto, las condiciones descritas constituían una "tormenta perfecta" capaz de disparar los precios del petróleo a niveles impredecibles. Pero& ¿qué fue lo que pasó en la realidad?

Pues bien, aun en medio de escenarios casi dantescos para los mercados petroleros, entre mediados de julio y finales de agosto, los precios del petróleo cayeron desde 147,30 dólares por barril hasta un nivel del orden de 108 dólares. Gracias a Dios, el Gustav no causó los daños que se temían, pero para ese momento los mercados aún no lo sabían.

¿Por qué entonces cayeron los precios? La respuesta es bien sencilla: la economía mundial se está desacelerando. Los elevados precios del petróleo están contribuyendo a destruir su propia demanda. En EEUU la demanda de petróleo ha caído en unos 800.000 barriles diarios, la economía europea se enfrenta a una crisis de severas proporciones e incluso China -cuyo PIB venía creciendo durante años a niveles superiores al 13%- se prevé que siga creciendo pero a tasas considerablemente inferiores.

No parecen existir ahora impedimentos para que continúe el derrumbe de los precios.

Mucho me temo que en Venezuela se está completando un ciclo de locuras. Parece que llegó el momento de pagar por ellas. ¿Entenderá Chávez lo que está pasando?






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