Irrumpe en el juicio la sombra de Uzcátegui, el custodio del secreto

Por Venezuela Real - 13 de Septiembre, 2008, 16:35, Categoría: Prensa Internacional

Hugo Alconada Mon
La Nación - Argentina
13 de septiembre de 2008

De acuerdo con las grabaciones, el ex funcionario de Pdvsa jugó un papel decisivo

MIAMI.- Hay un prófugo al que la Casa Rosada no le presta atención ni la justicia argentina logra que testifique. A diferencia de Guido Alejandro Antonini Wilson, centro de los dardos, la furia y las acusaciones de los funcionarios, es otro venezolano quien puede callar o ventilar los secretos más complicados que rodean los US$ 800.000 de la maleta del Aeroparque.

Se trata de Diego Uzcátegui Matheus, al que las grabaciones de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) vuelven una y otra vez cuando los protagonistas repasan qué pasó en las horas previas al vuelo infame o las horas que siguieron al decomiso de la valija el 4 de agosto de 2007.

"Diego estuvo tratando de solucionar el asunto desde el sábado hasta el miércoles", testificó Moisés Maiónica, uno de los acusados que se declaró culpable y colaboró con el fiscal federal Thomas Mulvihill. El sábado fue el día del decomiso; el miércoles que siguió, el día en que el presidente Hugo Chávez habría puesto al frente del encubrimiento al jefe de su inteligencia, Henry Rangel Silva.

-¿Conoce a Diego Uzcátegui?, le preguntó Mulvihill en pleno juicio a Maiónica, que lo escuchaba sentado entre la jueza Joan Lenard y el jurado.
-Sí, señor. Fue empleado de Pdvsa [la petrolera estatal venezolana].
-¿Quién era?
-Fue el vicepresidente de Pdvsa y estuvo a cargo de Pdvsa Sur y de Ecopetrol. ¡No! De PetroCaribe, disculpe.
-¿Alguna vez habló con Rangel Silva sobre Diego Uzcátegui?
-Sí, personalmente, después de mi regreso de Venezuela, después del 30 de agosto.
-¿Qué le dijo Rangel sobre él?
-Me dijo que por la forma en que Uzcátegui había manejado el caso, ya no iba a ser más el encargado de resolverlo y que Rangel Silva mismo había asumido las riendas del asunto.

En las grabaciones, Antonini también logró registrar comentarios sobre la indignación que Chávez centró en el presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, en Uzcátegui y en el referente comercial de la Casa Rosada para Venezuela, Claudio Uberti. Les echó en cara, al parecer, "el error" cometido en el Aeroparque.

Sin embargo, mientras las revelaciones continúan cada día en la Corte Federal de Miami, el panorama en Buenos Aires es diferente. A diferencia de Uberti, a quien la justicia argentina benefició con una "falta de mérito" para procesarlo o exonerarlo, tanto Antonini como Uzcátegui afrontan pedidos de captura internacional en sus contra.

Diferencias

Pero son más las diferencias que los separan que las coincidencias. Antonini se encuentra en Miami y colabora desde agosto con el FBI. Las acusaciones que salieron de esa cooperación enfurecieron a la presidenta Cristina Kirchner y llevaron las relaciones con los Estados Unidos a su punto más ríspido de las últimas dos décadas.

Uzcátegui, en cambio, continúa en algún punto de Venezuela. Pero con un activo peculiar: se mantiene callado. Lo mismo que su hijo Daniel, otro de los pasajeros de aquel vuelo fatídico y al que Mulvihill acusó de quedarse con dinero de aquella maleta, lo que explicaría por qué constaron 790.550 dólares en el acta de decomiso.

Daniel es un muchacho de pocas luces, según coinciden Durán, Maiónica y Antonini en las grabaciones. Un muchacho afín a la juventud neonazi, pero también a coleccionar monedas, según cuentan a LA NACION las fuentes que lo vieron en la noche de Caracas durante los últimos meses.

Su padre es quien resguarda la información más incómoda. "Yo me enteré de esto [por el decomiso en el Aeroparque] el día 1, horas después", le contó Diego Uzcátegui a Durán en Caracas, según el relato que luego le hizo a Antonini su socio. "Dijo que todo estaba «bajo control», pero nada estaba bajo control. Ya lo botaron", le resumió.

La historia que surge de a poco de las grabaciones es, de todos modos, más compleja de lo que parece. Según Durán, a Diego Uzcátegui "lo botaron de Pdvsa" para, de ese modo, cortar el escándalo en un escalafón intermedio.

"Lo quemaron para echarte mierda a ti", le explicó a Antonini, mientras almorzaban en el restaurante Jackson Steakhouse, el 23 de agosto del año pasado.

Para entonces, la Casa Rosada había anunciado la salida de Uberti -que luego colaboró con la campaña kirchnerista en Santa Cruz-, y Chávez correspondió con el retiro -no el despido- de Uzcátegui de Pdvsa.
"¿Qué otra novedad me
traes?", le preguntó Antonini a su socio que venía de Caracas y que, entre plato y plato, centró su bronca en el presidente de la petrolera. La novedad se la resumió con picante tono caribeño: "Que Rafael Ramírez lloró. ¿Qué le pasa al marica?". Pero es la siguiente frase la que debería atraer el interés de los investigadores argentinos: "El error fue de él, de Diego Uzcátegui y de Claudio Uberti".


Coincidencia
•    MIAMI.- Si la Casa Rosada está convencida de que el juicio alrededor de Antonini Wilson está digitado para ensuciar a Cristina Kirchner, no habrá forma ya de convencerla de lo contrario: ambos podrían competir por los micrófonos en 10 días más. Ella desde Nueva York; él desde Miami. Antonini irrumpiría en la sala el viernes y coparía toda la siguiente semana, cuando la Presidenta se encuentre en Manhattan.





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