Ordenar el tránsito urbano tiene un costo político

Por Venezuela Real - 14 de Septiembre, 2008, 12:20, Categoría: Dimensión Social

FLORANTONIA SINGER
El Nacional
14 de septiembre de 2008

En 2050 tres cuartos de la población mundial vivirá en urbes
En Bogotá, expertos y autoridades discutieron sobre la sostenibilidad de las ciudades

Mejorar el transporte público no sólo es apremiante por la congestión de vehículos, sino también para reducir el cambio climático

Bogotá piensa en 2038. Hace una década y media empezó su profundo proceso de recuperación, que se ha convertido en ejemplo para otras ciudades latinoamericanas como Caracas, que sigue entrampada en los conflictos de siempre: la movilidad, la pobreza, la falta de espacios públicos, la dotación de servicios básicos a sus habitantes. La capital colombiana ha ganado fama por su manejo de estos problemas, pero no se duerme.

El miércoles pasado participaron especialistas extranjeros, representantes de medios de comunicación, políticos y ex políticos en Bogotá 2038 Foro por una Ciudad Global, una iniciativa promovida por las revistas Semana y Dinero, y auspiciada por la empresa de tecnología Siemens. Allí demostraron que están pensando en los desafíos de la ciudad del futuro, espacio en el que vivirán tres cuartos de la población del planeta a la vuelta del año 2050.

Para arrancar la discusión, Alejandro Santos Rubino, director de Semana, dejó una idea gravitando sobre su presentación: "Las urbes del futuro se van a definir por sus puertos de llegada y aeropuertos, y por sus formas de comunicarse con el resto del planeta". De ahí la importancia de que las ciudades logren la movilidad, un tema que preocupa a los bogotanos, quienes todo el tiempo mientan al trancón, un fantasma que deben espantar para seguir creciendo.

Eso les dijo Kevin Livingstone, ex alcalde de Londres, quien a través de una videoconferencia alentó la idea de tomar las decisiones necesarias para que las urbes mejoren el tránsito. El controversial político de izquierda, quien anotó a la capital británica como sede de los Juegos Olímpicos de 2012, también desarrolló un estricto plan de restricción vehicular en el centro de la capital inglesa. Con desparpajo explicó que simplemente aplicó impuestos y peajes dentro de la ciudad.

Quien quiere entrar al centro debe pagar 25 libras al día, lo que llaman el "impuesto de congestión". Con la medida también buscaba otros valores agregados para el ambiente.

De continuarse el plan, Londres reducirá en dos años 20% de las emisiones de dióxido de carbono con el control de los vehículos y la adaptación de edificios a pautas sostenibles (aislamiento climático, uso eficiente de energía, cambio de bombillas, etc). China ya redujo el doble en apenas ocho años.

"La sociedad está dispuesta a cambiar si tiene un gobierno con voluntad. No tenemos una civilización entera para hacer los cambios que necesita el planeta. Restringir el tránsito en una ciudad con un mal servicio de transporte sería muy impopular. Hicimos unas mejoras y la gente finalmente aceptó. Lamentablemente, en Inglaterra no tenemos un sistema de gobierno que permita consultar a la gente y hay que asumir el costo político de las decisiones impopulares. Aunque también me sentiría tentado a experimentar con una democracia participativa como la de (Hugo) Chávez".

El ex alcalde Livingstone defendió el uso de transporte público y de la tecnología para controlar el tránsito a través de sofisticados peajes; es partidario de penalizar monetariamente el uso del vehículo particular. Su experiencia, a cambio de gasolina barata, fue recibida por las autoridades locales caraqueñas durante el último año, hasta que su sucesor suspendió el convenio bilateral.

Ahora, según ha declarado recientemente, el ex mandatario británico asesora al candidato a la Alcaldía Metropolitana de Caracas por el partido del presidente Chávez, cuyo Gobierno ha sido el que más ha estimulado el transporte privado con planes para compra de vehículos, congelamiento de las tarifas de los estacionamiento y subsidio del precio de la gasolina, un bien más barato en Venezuela que el agua.

En el contexto venezolano las decisiones impopulares toman otra dimensión.

Ralph Gakenheimer, profesor de planeamiento urbano del Massachusset Institute of Technology, en Estados Unidos, y presidente del Comité Científico Internacional de Codatu (Colaboración de Mejora del Transporte Urbano en el Mundo en Desarrollo) habló de modos alternativos. Para el investigador los peajes urbanos son la mejor forma de controlar la congestión vehicular y aminorar los efectos ambientales en las ciudades, ya que las emisiones de los vehículos son responsables de 80% de los gases de efecto invernadero que producen, al llevarse 75% de la energía del planeta. Asegura que es la mejor forma de que quienes usan las vías paguen por ellas, una posibilidad que en Caracas puede desvanecerse porque el libre tránsito por todas las vías es un derecho constitucional.

Explicó el uso del car sharing (vehículo compartido) del que tiene una experiencia cercana en Boston, ciudad donde vive.

El sistema es similar al Bicing que usan en Barcelona, pero con carros. Se trata de un servicio de renta de vehículos pequeños que se alquilan y se entregan en estaciones. En Boston, 225.000 personas que van y vienen a 70 universidades usan 5.500 carros bajo esta modalidad.





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