Seis altos funcionarios del Gobierno pasaron a la lista negra del FBI

Por Venezuela Real - 14 de Septiembre, 2008, 12:10, Categoría: Corrupción

LAURA WEFFER CIFUENTES  / VANESSA GÓMEZ QUIROZ
El Nacional
14 de septiembre de 2008

Franklin Durán: pieza clave en una historia de arrepentidos y atrevidos
La Fiscalía requiere de la colaboración de Argentina y Estados Unidos para proseguir con las averiguaciones en Venezuela

Cuando el presidente Hugo Chávez y su par de Argentina hace un año, Ernesto Kirchner, desestimaron el hallazgo de una maleta proveniente de Venezuela con 800.000 dólares en el aeropuerto de Buenos Aires, seguramente no se imaginaron cuánta información saldría luego de ese caso.

Las incidencias para Argentina han sido mínimas en comparación con lo que ha ocasionado el llamado escándalo del maletín en Venezuela, no sólo por la alta cantidad de dinero sino por los altos funcionarios involucrados, desde el mismo Presidente de la República, pasando por sus ministros más importantes hasta su ex vicepresidente.

El testimonio de Moisés Maiónica incluyó entre los involucrados en el caso del maletín a Hugo Chávez; al presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez; al ex superintendente del Seniat José Gregorio Vielma Mora; al nuevo ministro del Interior y Justicia, Tarek El Aissami; al ex vicepresidente Jorge Rodríguez y a Henry Rangel Silva, director de la Disip. Pasaron así a la lista negra del FBI.

Todos ellos han negado la versión de Maiónica y del fiscal estadounidense Thomas Mulvihill, pero las grabaciones presentadas ante la Corte en Miami, hablan por sí solas.

Mientras en Estados Unidos siguen saliendo grandes detalles del caso, en Venezuela la investigación parecería estar paralizada. El Ministerio Público insiste en que los funcionarios estadounidenses que llevan adelante las averiguaciones vengan a Venezuela a declarar ante la Fiscalía 20º de Caracas.

Ninguna respuesta se ha obtenido de Estados Unidos ni de Argentina, país al cual se han enviado también algunas cartas rogatorias solicitando información.

La Fiscalía requiere de la colaboración de Argentina y Estados Unidos para proseguir con las averiguaciones en Venezuela, indicaron.

Estrategia.

Esta es la palabra que podría definir lo que ha sido la primera semana del juicio que se le sigue al empresario Franklin Durán en Estados Unidos, luego de haber sido acusado de actuar como agente del Gobierno venezolano, sin tener la debida autorización de Washington. De todos los más fuertemente involucrados en el caso (Moisés Maiónica, Alejandro Antonini y Carlos Kauffman), Durán fue el único que decidió optar por un juicio al declararse inocente.

Mientras que su abogado defensor, Edgard Shohat, lo presenta como un joven emprendedor que se arriesgó a todo para salvar a su amigo Alejandro Antonini –a quien conoce desde hace más de 20 años, y quien quedó atrapado en una red de intrincadas relaciones–, la contraparte, el fiscal Thomas Mulvihill, lo retrata como un hombre que deliberadamente actuó para sus intereses económicos.

Shohat llama a su cliente "Frank" y apela a la emotividad del público: Hace reír al jurado que pacientemente trata de entender cuáles son los entretelones del caso en el juicio que se inició el martes pasado y que se extenderá, al menos, por cuatro semanas más. En una de sus intervenciones iniciales, decía que este caso pretendía ser una versión en vivo de una película de James Bond y que, a su parecer, ni siquiera llegaba a ser una del Agente 86. Cuando el defensor toma el micrófono, habla claro y alto. Su contraparte, Mulvihill, en cambio, luce más cerebral.

Sonríe amablemente cuando está fuera del estrado, pero dentro es implacable. Pregunta hasta el detalle. Con mucha acuciosidad.

Se ciñe a los hechos que tiene a la mano y éstos no son pocos. Al inicio del juicio explicó de qué manera Antonini no sólo había accedido a colaborar con el FBI, sino que además llevó a un experto para que explicara la forma en la que funciona el Eagle (un adminículo que graba conversaciones a distancia y que pegaban al cuerpo de Antonini para transmitir a los agentes los diálogos que se mantenían sobre el caso).

Uno y uno.

El fiscal ha enfatizado la necesidad de dejar en claro cuáles son las relaciones del empresario con el Gobierno. Aunque todos los presentes sepan que Antonini o Durán se están refiriendo, por ejemplo, a Henry Rangel Silva, apenas su nombre es mencionado Mulvihill le pregunta a Moisés Maiónica, que ha actuado como testigo esta semana, si están mencionando al director de la Disip. Igual ha ocurrido con el ex vicepresidente Jorge Rodríguez y con el presidente de Pdvsa y ministro de Energía y Minas, Rafael Ramírez.


Mientras tanto, Shohat escucha el desarrollo de los acontecimientos con atención. A veces hace un gesto de cansancio o frustración, pero esto no parece afectar a su cliente, que está sentado a su lado y que cada día luce más demacrado y pálido.

La dinámica es la siguiente: luego de hacer los alegatos iniciales (una especie de exposición general), se llama al estrado a cada uno de los testigos.

Los primeros días acudieron los agentes del FBI y las traductoras de las conversaciones. El miércoles pasado llegó Moisés Maiónica y empezó a hablar. Primero lo interrogó el fiscal y luego hizo lo propio Shohat. Para el viernes en la mañana, este apenas comenzaba. Así, se espera que ocurrirá con los otros 20 testigos que promueve la Fiscalía; y con los que decida la defensa.

Aún es muy temprano para saber cuál de las dos estrategias ganará la contienda en este caso.

Pero ya hay algo claro: el nombre de Venezuela y de su Gobierno tiene todas las de perder.





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