La inflación gana ímpetu

Por Venezuela Real - 16 de Septiembre, 2008, 10:39, Categoría: Economía

José Guerra
TalCual
16 de septiembre de 2008

Hasta ahora el Banco Central de Venezuela ha sido un buen productor de cifras estadísticas pero su directiva es muy superficial en el análisis económico, al menos quienes redactan la nota sobre la inflación que acompaña a los datos que se hacen públicos en los primeros días de cada mes, con el objeto de explicar lo que sucedió con el movimiento de los precios.

Por decir lo menos, se trata de una evaluación extremadamente básica, incompatible con la consideración de un asunto tan delicado como debería ser la inflación para un instituto emisor. Como si fuesen escribas del Ministerio de Información, se han dedicado las autoridades del Banco Central a decir que está ocurriendo una desaceleración de la inflación debido a que sus ojos se posan exclusivamente en la variación intermensual de los precios. Ésto, sin tomar en consideración el cambio de índice de precios con base anual, es decir, al comparar el mes en referencia con su homólogo del año anterior. La inflación en Venezuela, lejos de desacelerarse, lo que ha hecho es ganar ímpetu y para ello basta con observar el comportamiento del Índice de Precios al Consumidor de Caracas, que es la única información disponible para hacer comparaciones anuales, debido a que el nuevo índice de precios comenzó a publicarse en enero de este año.

LOS DATOS

En verdad no se comprende lo elemental de la consideración que hacen quienes redactan la reseña de inflación, por cuanto si bien es cierto que hay que indicar el aumento de los precios en el mes respectivo, al final del día ese cambio mensual de los precios se traduce en una tendencia que solamente puede ser entendida con referencia a lo que ocurre durante el año y para eso es que sirve la tasa anualizada de inflación.

Todavía más, la pobreza del informe del BCV es tal que en realidad debería descartarse el texto y concentrar el esfuerzo en los datos, que es donde está lo revelante de la información que suministra el BCV. Es realmente asombroso que cuando se intenta explicar el desenvolvimiento de la inflación de parte del BCV no se haga una comparación entre la meta oficial de inflación anunciada conjuntamente por este organismo y el Ministerio de Finanzas y la tasa de inflación efectivamente observada.

EL DETERIORO DEL BCV
Un banco central serio y que quiera ganar credibilidad debe advertir sobre los riesgos de una tasa de inflación en permanente alza, en lugar de estar usando sofismas gramaticales para explicar lo inexplicable. También debería estar informando las acciones que prevé adoptar para contener el alza de los precios. Está tan deteriorada la institucionalidad del BCV que cuando hace públicas las cifras ya los ministros las han hecho públicas un par de días antes.

Pobres autoridades del BCV que ni siquiera ejercen su competencia de informar primero sobre la inflación. Del gráfico que se anexa son obvios dos elementos.

El primero es que lejos de desacelerarse la inflación está aumentando y el segundo que el Gobierno no tiene credibilidad, por cuanto en apenas ocho meses ha anunciado tres metas de inflación. Ningún Gobierno con un mínimo de respeto por la opinión pública hace algo semejante.

Llama la atención que desde que Rafael Isea, cuando era ministro de Finanzas, cometió la barbaridad de anunciar una tasa de inflación de 11% para 2008, pasando por Haimad El Troudi, quien la cifró en 19,5%, hasta la reciente de declaración del ministro Alí Rodríguez que la sitúa en 27%, es poco lo que ha hecho el BCV para lidiar de forma seria con la inflación. No se debe esperar este año en medio de un cuadro electoral complejo, donde el Gobierno corre el riesgo cierto de perder algunas gobernaciones y alcaldías.

El ministro de Finanzas Alí Rodríguez, sin ningún fundamento económico o estadístico, al igual que algunos directivos del  BCV, para procurar zafarse del clavo caliente de la inflación, ha dicho que se trata de un problema estructural, lo que no es cierto o al menos no se tiene evidencia de que sea como dice Alí Rodríguez.

Así, por ejemplo, entre 1950 y 1973 la tasa de inflación en Venezuela fue de 1,7%, significativamente menor que la tasa de inflación mundial. Si la inflación fuese un componente estructural de la economía venezolana hubiese estado presente en el lapso señalado y no lo estuvo El peligro de decir que la inflación en Venezuela es un asunto estructural es que ello propicia la inacción de las autoridades monetarias porque si es estructural muy poco podría hacer el BCV para combatir el aumento sostenido de los precios, al menos en el corto plazo.

Las medidas del Gobierno, porque el BCV no ha tomado ninguna que pueda destacarse, van por el lado contrario al aumentar el gasto, castigar a la producción nacional y utilizar a Eduardo Samán para perseguir a los comerciantes e industriales. Así que tendremos inflación para rato.








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