El nuevo mapa venezolano es verde oliva

Por Venezuela Real - 21 de Septiembre, 2008, 14:17, Categoría: Temas Militares

Edgar C. Otálvora
WebArticulista.net
21 de septiembre de 2008

En el esquema que Hugo Chávez ha expuesto reiteradamente en los últimos años sobre el país, no tiene cabida la actual división política territorial ni la existencia de poderes regionales (estadales o municipales) cuyo mandato no esté supeditado al poder central. El pensamiento del Presidente quedó claramente expresado cuando, en el año 2006 junto a Evo Morales durante un programa “Aló Presidente”, aseguró que la descentralización en un invento del imperialismo.

Los amagos de reorganización territorial de Chávez han pasado por una infinidad de opciones. En los primeros años de su régimen, adoptó como  propio un proyecto diseñado durante el periodo democrático y que  buscaba impulsar un nuevo esquema poblacional: el Eje Apure-Orinoco. El proyecto se murió en manos de Chávez como ya antes había desfallecido en manos de Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera.

A principios del 2007, como parte de los ya olvidados motores de la revolución, Chávez sacó de la manga el concepto de “nueva geometría del poder”. Una mezcla de reorganización territorial y reemplazo de las instancias de poder regional (de unas electas a otras surgidas del asambleismo revolucionario) que debería contribuir a la construcción de lo que algunos llamaron la “geografía socialista”.

Cuando los motores de la revolución fueron fusionados en el proyecto de cambio constitucional, la geografía de Chávez fue incluida entre el articulado  llevado a referendo en diciembre del 2007. Era del tal interés presidencial lo de la nueva geografía política del país, que fue de los artículos que el propio Chávez explicó en su discurso ante la Asamblea Nacional cuando presentó su proyecto de nueva constitución en agosto del 2007.

De la fallida nueva Constitución a la Habilitante

La propuesta constitucional chavista del 2007 contemplaba la posibilidad de destinar parte del territorio de un estado para conformar una entidad federal, dirigida desde Caracas y sustraída del control del gobernador electo. Igualmente se habló de las provincias y ciudades federales, las cuales dependerían del poder central. Las provincias federales serían trozos de varios estados contiguos, cuya administración pasaría al gobierno nacional. El sueño de Chávez de acabar con los gobiernos estadales y de cambiar la división política se haría realidad.

A la redistribución del país y a la centralización de su administración, el proyecto de constitución del 2007 agregó la militarización de la administración de los espacios del país. La concepción de defensa integral, cara a la porción militarista de los ideólogos del gobierno venezolano, sostiene que toda la vida social debe estar en función de la defensa y -por lo tanto- controlada por militares. En esa dirección, Chávez propuso que la nueva Constitución  lo facultara para “decretar regiones especiales militares con fines estratégicos y de defensa en cualquier parte del territorio”.

El país quedaría parcelado en regiones controladas por militares, no sólo para fines de “defensa” sino con “fines estratégicos”, definición esta última que significa casi cualquier cosa, pero que en los usuales términos del gobierno venezolano tiene que ver con el tema del “desarrollo nacional”. Las viejas teorías de “defensa nacional” creadas en EEUU tras la segunda guerra y  tropicalizadas por los gobiernos militares brasileños en los años sesenta, sirven de sustrato teórico a este esquema donde la “defensa” predomina como valor organizador de la sociedad.

Pero la propuesta de nueva constitución fue rechazada en las urnas en diciembre del 2007. Chávez había dicho en agosto de aquel año que la geografía que enseñan en las escuelas es “muerta y fastidiosa”: él se proponía cambiarla. Dada la derrota en el referendo, Chávez se dispuso a cambiar los mapas mediante leyes que él personalmente dictaría, sin concurso de diputados ni la imprevisible opinión de los votantes.

En enero del 2007, la Asamblea Nacional le había aprobado una Ley Habilitante sin limitaciones reales sobre contenido y áreas de aplicación de la capacidad de legislar por decreto. En julio pasado, a pocas horas de que feneciera la Ley Habilitante, Chávez dictó 26 leyes con las cuales impulsó buena parte de la reestructuración del estado venezolano rechazada en las urnas en diciembre del 2007. El Gacetazo fue una reforma constitucional vía decreto dictado por el Presidente.

El cambio de la geografía del poder fue debidamente distribuido en el articulado de dos de esas leyes; la referente a la Administración Central y la nueva Ley de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Con la primera, Chávez creó la figura de “autoridades regionales”, que serán designadas por el Presidente y competirán en funciones con los mandatarios estadales electos. En la ley de la FANB, Chávez incluyó su idea de las regiones bajo control de militares, las cuales fueron ensambladas como parte del nuevo esquema del aparato bélico.

La nueva geografía militar


La fuerza armada, tal como Chávez la ha diseñado, tiene en su vértice al Presidente, y debajo de él a un Comandante Estratégico Operacional (CEO), quien a su vez está encargado de las operaciones de los tres grandes bloques organizacionales: las regiones estratégicas, los componentes militares  (Ejército, Armada, Aviación y Guardia Nacional) y  la Milicia Nacional Bolivariana. El papel del Ministro de Defensa es sólo de apoyo administrativo a la gestión del cuerpo militar. Esta nueva realidad legal es la que explica que en los últimos días haya sido el jefe del Comando Operacional, general Jesús González González, quien hablara en diversos eventos públicos.


El pasado 13 de septiembre, el mismo día que Chávez estrenó su uniforme con el rango de Comandante en Jefe, designó a los mayores generales y almirantes (generales y almirantes con tres soles en sus caponas) que estarán en la jefatura de las regiones estratégicas que ese mismo día creó. En total fueron cinco los lotes en los cuales Chávez dividió al país, dibujando su idea de lo que debe ser el mapa de Venezuela.

Bajo el mando de cada uno de esos cinco mayores generales y almirantes estarán las antiguas y hasta ahora poderosas guarniciones con jurisdicción estadal que correspondan a los estados asignados. Pero además de las tareas de estricto corte “militar” y las de tipo represivo interno (“restablecimiento del orden público”), los comandantes de las regiones estratégicas  deberán participar activamente “en el desarrollo de la región bajo su responsabilidad”.

Chávez gustaba decir en sus primeros Alo Presidente, hace ya nueve años, que aquellos ciudadanos que no recibieran respuesta de alcaldes o gobernadores a sus problemas, acudieran a los jefes de guarnición transformados en agentes oficiosos del  gobierno nacional para atender la administración pública. Ahora la Ley de la FANB formaliza esta situación.

El mapa de Venezuela quedó cambiado. Cinco grandes regiones reemplazan en la práctica a la veintena de estados semi-federales que aún nominalmente existen. La planificación y la ejecución de los planes del gobierno ahora podrán estar legalmente en manos del jefe militar de la región estratégica respectiva. Sobre ellos sólo estará el CEO y el presidente Chávez. La línea de mando militar reemplazó la línea de compromiso entre los electores y sus mandatarios regionales.





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