Mabel Mundó: "La recentralización ha sido nefasta"

Por Venezuela Real - 28 de Septiembre, 2008, 11:27, Categoría: Educación

MILAGROS SOCORRO
El Nacional
28 de septiembre de 2008

La investigadora del Cendes y experta en políticas públicas en Venezuela considera que el proceso que ha sufrido el mapa político del país es la fuente de todos los males. Sobre todo en materia de educación, cuya planificación ha sido desatendida para orientar los esfuerzos a ese proyecto de clientelismo fallido que fueron las misiones educativas

Según Mundó, se construyeron más planteles por año en la década de los noventa de los que se han levantado a partir de 2003

Después de zanquear por todos los archivos del país que pudieran atesorar algún dato sobre las políticas públicas en materia de educación en Venezuela, terminó su tesis doctoral, titulada Las Misiones Educativas. Análisis de una Política Pública: ¿Para la Inclusión o el Clientelismo Político? La socióloga Mabel Mundó es profesora e investigadora del Cendes –Centro de Estudios del Desarrollo de la UCV–. En su constante obra de investigadora, ha realizado diversos trabajos sobre la educación, asunto que ha diseccionado desde varios puntos de vista. Antes de poner las misiones educativas en el microscopio, evaluó el impacto de la descentralización en el campo de la instrucción.

Esta pesquisa viene a cuento al comentársele el conflicto que ha rodeado el comienzo de clases en todo el país, a consecuencia del deterioro y la falta de condiciones de los planteles. Para Mundó, la gran culpa del desmedro de la infraestructura educativa la tiene la recentralización que se instaló en Venezuela a partir de 2003, y echó para atrás un proceso de desconcentración del poder hacia las regiones, que se había iniciado en 1990.

–El Ministerio de Educación, simplemente, no aguanta tanta demanda. No puede resolver por sí solo los problemas de todas las escuelas y liceos del país. Pero es que el Gobierno tampoco puede con es problema, prescindiendo del sector privado y de las familias de los educandos. Esto último sobrevino con la eliminación del pago de la cuota de participación, ya que aquellos padres y representantes que no podían sufragarla con dinero lo hacían con el aporte de su trabajo en tareas de limpieza, pintura, jardinería, plomería, reparación, construcción y refacción. Esa colaboración, que era invalorable, ya no se puede prestar porque el Gobierno prohibió la cuota de participación.

–Además de los planteles deteriorados, también hay un déficit de construcción de plantas nuevas.
–Efectivamente. Y también en eso la recentralización ha sido nefasta. La elección popular de gobernadores y alcaldes, a partir de 1989, originó cambios significativos en la cultura política venezolana. Uno de ellos apuntó a la dinámica entre gobernantes y electores para solucionar las demandas locales en el sector educativo. La alianza surgida entre el ministro de Educación, gobernadores y alcaldes permitió el logro de importantes objetivos del Plan de Acción del quinquenio 19941998. Por descentralización se entendía el acto de delegar en los gobernadores y alcaldes la responsabilidad de la prestación del servicio educativo; compartir la coordinación y planificación de esas actividades, así como transferir a las gobernaciones las nóminas de docentes y recursos de infraestructuras libres de pasivos. Desde luego, los gobernantes locales se sumaron gustosos a ese proceso, que el ministro Cárdenas sintetizó en su frase: "Debemos lograr un ministerio sin escuelas"; extraordinaria sentencia que no todos interpretaron como una convocatoria a la distribución del poder para fortalecer la educación. El caso es que durante el período de la descentralización se construyeron más planteles por año de los que se han levantado a partir de 2003.

Menos autonomía

–Pero lo que en el pasado fue un logro gerencial –sigue Mundó– hoy es un problema de supervivencia, ya que el situado constitucional ha sido severamente afectado por la espiral inflacionaria, circunstancia que ha corrido pareja con la política de recentralización desarrollada en los últimos siete años por el Gobierno, que apoya las entidades federales a través de créditos adicionales y reconducción del presupuesto, fuentes financieras fuertemente dependientes de la discrecionalidad del poder central. Por otro lado, aun cuando es una disposición legal que los estados y municipios deben disfrutar de un porcentaje de ingresos por utilidades extraordinarias del país, en los últimos años esto no ha sucedido. En síntesis, tanto la autonomía política como la asignación de los recursos vienen disminuyendo paulatinamente.

–¿Qué efecto tiene la recentralización en la calidad de la educación?
–Mientras la descentralización procura que la comunidad se desenvuelva en un ambiente institucionalizado y asociativo, regulado por prácticas emergentes en la participación cotidiana y, lo más importante, desarrollando un aprendizaje para actuar de forma horizontal y cooperativa con los gobiernos, con la recentralización la comunidad pierde el piso institucional, se desdibuja hacia la conceptualización de "las masas populares", adopta un papel pasivo o paciente y se encamina a la pérdida de autonomía.

Desaparece el propósito de la calidad de la educación para todos por el discurso del acceso y la cancelación de la deuda social. Prueba de esto es que las escuelas bolivarianas (caracterizadas por ofrecer una jornada de dos turnos, con almuerzo incluido) no sólo han decepcionado a las mayorías porque no han pasado de ser 20% de la totalidad de los planteles, sino que en la evaluación realizada por el ministerio evidenciaron el peor rendimiento escolar. El Estado se preocupa por la masificación de la oferta educativa pero se ha desentendido totalmente de su calidad.

–Esa evaluación, ¿con qué frecuencia se aplica?
–Con ninguna, podría decirse. Y esta es una de las grandes fallas de nuestro sistema. Las pruebas de calidad (de rendimiento) deberían aplicarse anualmente y a toda la población escolar, como se hace en los países desarrollados y en aquellos que aspiran a elevar sus estándares hasta ubicarlos en una escala internacional, que es el ámbito en que se va a desenvolver el joven que hoy está en la escuela. En 1994 había en Venezuela una gran preocupación por la calidad; de hecho, la primera prueba (de dos que se han hecho) se realizó durante el año escolar 1997-1998... y el resultado no fue nada halagüeño. En este gobierno esa meta se pierde.

La calidad no es parámetro que preocupe a la actual administración. Se ha perdido la preocupación por la calidad y por la detección y fortalecimiento de destrezas para el trabajo, de manera que el educando pueda defenderse en el terreno laboral y se haga autónomo.

–Y las misiones educativas ¿consideran la calidad?
–No. Lo que debemos valorar en las misiones es la aceptación que encontraron en las poblaciones excluidas, como atajo para alcanzar su inserción en las actividades económicas, sociales y políticas de la nación. Las misiones arrojaron resultados muy mediocres pero nos permitieron comprobar el gran anhelo que tienen los analfabetas venezolanos de no morirse sin aprender a leer. Es preciso que el país atienda la buena acogida que tuvieron cuando fueron anunciadas por el Presidente. Debemos garantizar una educación continuada para todas las edades, con programas de calidad y constante supervisión. Porque los venezolanos aspiran a tener un buen trabajo, que les garantice movilidad social.







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