Educación, economía y petróleo en el siglo XXI

Por Venezuela Real - 29 de Septiembre, 2008, 6:22, Categoría: Educación

Ricardo Villasmil Bond
TalCual
29 de septiembre de 2008

La baja calidad del sistema educativo venezolano es uno de los factores que más limita nuestro desarrollo económico y humano. Es, además, el principal reproductor de los altos niveles de desigualdad en la sociedad, por ser el desempeño educativo una de las variables socioeconómicas que con más regularidad se transmite de padres a hijos

E ntre tanta controversia en torno a las formas de superar la pobreza y alcanzar el desarrollo, resulta reconfortante que existan al menos unas pocas verdades indiscutibles. Una de ellas es la educación. Lamentablemente, sin embargo, de la palabra a los hechos hay mucho trecho, y la mayoría de los niños y jóvenes del mundo no logran desarrollar plenamente sus capacidades -y por ende las de sus países de origen- como consecuencia de las deficiencias presentes en el sistema educativo y en sus sistemas de apoyo.

Las cifras son harto elocuentes. La tasa promedio de analfabetismo de los 22 países catalogados por Naciones Unidas como de bajo desarrollo humano se ubica actualmente en 46 por ciento, y como consecuencia de la precariedad e ignorancia que ello supone y de una combinación de carencias en materia nutricional, de asistencia médica elemental y de condiciones sanitarias básicas, la expectativa de vida al nacer alcanza apenas 49 años. En estas condiciones, la baja productividad es casi una certeza y la pobreza una suerte de condena a ser transmitida cual herencia de generación en generación.

Como es de esperar, en los países de desarrollo medio y alto el problema educativo y de desarrollo humano en general no es de esta magnitud.

LA EDUCACIÓN
En Venezuela, por ejemplo, la tasa de analfabetismo es de 7 por ciento y la expectativa al nacer es de 73 años. Y en Estados Unidos, de 0 por ciento y de 78 años, respectivamente. A estos niveles de desarrollo, sin embargo, estos indicadores son demasiado elementales para determinar las capacidades individuales y colectivas de una sociedad. Indicadores un tanto más adecuados serían la asistencia escolar, pero dadas las enormes fluctuaciones en calidad, su utilidad es bastante limitada.

En este sentido, mediciones un poco menos gruesas, como los resultados en las pruebas internacionales de desempeño educativo, como el Timms (matemáticas y ciencias), y el Pirls (lectura), o como los resultados en las pruebas de admisión a las universidades, nos dicen bastante más en términos de capacidades adquiridas.

Estados Unidos, por ejemplo, muestra resultados sumamente pobres en todas estas mediciones desde hace más de dos décadas, tal y como lo señala el reporte A Nation at Risk, realizado en 1983, y reportes sucesivos que han servido de base para la introducción de reformas en el sistema educativo norteamericano con miras a preservar el liderazgo de esta nación en el siglo XXI.

Basado en lo que implican estos resultados en un mundo cada vez más orientado al conocimiento, Barack Obama ha hecho del tema educativo una pieza central de su discurso de cambio, proponiendo reformas importantes en todo el sistema, desde la educación inicial hasta la superior. Maestros mejor preparados y mejor remunerados, más recursos financieros invertidos en planes cuyo éxito ha sido comprobado, entre otras iniciativas, conforman su propuesta para cerrar la brecha que separa actualmente a los EEUU de los líderes mundiales en desempeño escolar.


LA DESIGUALDAD
¿Y nosotros qué? La asistencia escolar dice también muy poco en el caso venezolano como consecuencia de la baja calidad del sistema escolar. Para empezar, la profesión docente en nuestro país es poco respetada y mal remunerada, y por tanto le cuesta atraer y retener buenos talentos. Estos carecen además de apoyo por parte del sistema, y con apenas 160 días de clases en nuestras escuelas públicas los estudiantes avanzan de grado sin dominar capacidades básicas para el nivel en el cual se encuentran. Desde todo punto de vista, resulta obvio que la baja calidad del sistema educativo venezolano es uno de los factores más limitantes para nuestro desarrollo económico y humano en general.

Es, además, el principal reproductor de los altos niveles de desigualdad presentes en nuestra sociedad, por ser el desempeño educativo una de las variables socioeconómicas que con más regularidad se transmite de padres –y sobre todo de madresa hijos. Es natural que en épocas electorales, problemas más urgentes de la población, como la seguridad pública y la situación económica, tiendan a dominar el discurso de los candidatos. No debemos olvidar, sin embargo, que las deficiencias del sistema escolar -y repito, las de programas de apoyo como la beca, el vaso de leche y el almuerzo escolar- adquieren relevancia particular en un país como el nuestro, que vive de una renta agotable como lo es el petróleo. En especial cuando consideramos que otra de las propuestas centrales tanto de Barack Obama como de JohnMcCain es reducir en una década el consumo de petróleo de los EEUU en cantidades similares a las que actualmente importan del Medio Oriente y de Venezuela. Aun asumiendo que este plan se cumpla de manera parcial, el efecto depresivo del mismo sobre los precios sería sin duda significativo. Suficiente quizás para convertir en realidad el escenario dantesco sobre el cual nos alertó Úslar Pietri hasta quedar afónico. La de una Venezuela que por la incapacidad de sus habitantes para sembrar esta forma fortuita y perecedera de riqueza, una vez pasada la era petrolera quedó convertida en un gran pueblo minero abandonado, con niños famélicos jugando en calles llenas de chatarras .







TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Septiembre 2008  >>
LMMiJVSD
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30      

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog