La Constitución no es la mayor instancia en DDHH

Por Venezuela Real - 30 de Septiembre, 2008, 11:45, Categoría: Derechos Humanos

Marianella Durán
TalCual
30 de septiembre de 2008

El director de Amnistía Internacional en Venezuela, Marcos Gómez, afirma que el Estado está en la obligación de respetar los convenios, acuerdos y pactos suscritos con otros países sobre el tema de los Derechos Humanos. Asegura que el discurso del gobierno es opresor y que hay seis millones de armas en manos de civiles

Luego de la expulsión de la delegación de Human Rights Watch (HRW) de Caracas, debido a la presentación de un informe que resume la violación permanente de derechos fundamentales de los venezolanos por parte del gobierno de Hugo Chávez, las demás instituciones no gubernamentales que trabajan en la preservación y defensa de estos principios han quedado en estado de alerta frente al propio destino que pueden correr en el país.

Marcos Gómez, director de Amnistía Internacional-sección Venezuela, no teme que directamente vayan a ser objeto de una acción similar a la expulsión de José Miguel Vivanco.

Pero ya dentro del paquete de 26 decretos-ley, se hallaba la Ley de Cooperación Internacional que otorgaría discrecionalidad a un fondo nacional para repartir los recursos entre las distintas organizaciones no gubernamentales y, quizás, "ningún donante querrá participar de esta manera". Esto coloca una presión en los defensores de DDHH adicional al ataque verbal que han recibido en meses anteriores de la boca del propio Presidente de la República.

–¿Tienen sus barbas en remojo después de la salida abrupta de la delegación de Human Rights Watch?
–Sí, nos afecta profundamente, principalmente porque el Estado demuestra que en los momentos de la verdad, que es cuando efectivamente se tiene que poner en práctica lo que dice el discurso de derechos humanos, se actúa contrario a la Constitución y a la inspiración de éstos. Cada vez que me toca ir a un foro internacional, el pueblo y las organizaciones de base de muchas partes del mundo ven en la revolución bolivariana una esperanza, y ese sentimiento romántico viene sobre todo por la Constitución. La gente asume que un Gobierno que ha promovido una Carta Magna centrada y con preeminencia del respeto de los DDHH, no cierra un canal de televisión por abuso o exceso de la autoridad.

Pero José Miguel Vivanco reflejó, como en un espejo, los hechos evidentes acumulados durante 10 años, que quizá nos parecen normales.

–Debe ser que los venezolanos se están acostumbrando.
–El asunto es el efecto de la rana que se va calentando poco a poco, porque si todas esas cosas hubieran pasado en una semana no quedarían dudas, pero compendiadas en un informe donde se aprecia la sistematización de hechos, es distinto. El Gobierno reacciona expulsándolo (a Vivancos) y deja en evidencia la intolerancia de la cual habla Human Rights Watch.


El informe iba a quedar como el consejo de unos expertos a un Gobierno, pero el hecho de la expulsión de Vivanco obliga al Estado a cambiar su estrategia en materia de derechos humanos, y tendrá que hacer un esfuerzo muy grande para volver a convencer a la comunidad internacional de que sí los están respetando. Cuando se expulsa a un embajador de Estados Unidos a propósito de haber atacado Irak sin pruebas de que existían o no armas de destrucción masiva y después resultó que no había, la gente percibe un motivo, pero cuando actúas como en el caso de Vivanco, todo lo que has hecho anteriormente se convierte en arbitrariedad de forma automática.

Afuera todos se preguntan qué está pasando, ¿hay abuso de poder?

–¿Esa es la opinión de Amnistía Internacional?
–Es lo que hemos detectado nosotros, y los mensajes que recibimos. Ahora nos preguntan alarmados sobre lo que está pasando.

Lo que nos preocupa es el compromiso con los derechos humanos y sus defensores. Y para que podamos referirnos a los DDHH, tiene que haber una rendición de cuentas internacional. En una ocasión me tocó reunirme con un magistrado del Tribunal Supremo de Justicia para que no retirara la materia de DDHH de la formación de jueces. Habíamos formado alrededor de 1.700 jueces, y queríamos continuar, pero él decía que no entendía para qué, si ya la Constitución contemplaba los derechos y todos los delitos que atentan contra ellos. Ese es el punto.

"Los DDHH son un acuerdo entre los Estados y se crean después de la Segunda Guerra Mundial. La humanidad no se destruyó porque la bomba atómica no se había descubierto en el momento máximo de la pasión política, sino que se logró justo al final de la confrontación bélica. Los grandes líderes se encontraron con que la persecución a un grupo pequeño de personas por el motivo que sea, podía poner en entredicho la paz y la sobrevivencia de la humanidad, y de allí nacen los DDHH, en 1948. Es cuando los Estados se comprometen con otros Estados, y uno de los hechos más significativos es el nacimiento de los defensores de los derechos. Gente que de alguna forma era afectada por el incumplimiento de su gobierno y comenzó a impulsar organizaciones que son las que lanzan los derechos de la mujer, de los niños, de indígenas, periodistas, libertad de expresión".

–¿Se respetan los DDHH en Venezuela?
–Casi en ninguna parte del mundo se puede afirmar que se respetan 100% los derechos humanos, lo importante es la voluntad de defenderlos. En Venezuela a veces se cree que la Constitución es la máxima instancia de los derechos humanos, pero resulta que no, ésta abre una ventana para los compromisos que tiene la nación, los acuerdos, los pactos y convenios que hay con otros países. Lo que criticamos es que tenemos un Gobierno que mantiene un discurso social muy importante, que es ejemplo. El presidente Chávez lidera a la gente que lucha en contra de la pobreza, en favor de viviendas dignas. Esto es en discurso.

–¿Y no lo practica?
–El discurso es importante, sin embargo el alto Gobierno y sus dirigentes deben tomar en cuenta que los derechos humanos no deben ser los que uno solamente dice en la Asamblea Nacional el día de mayor paz. Los DDHH son los que deben garantizarse cuando ellos tienen miedo, cuando hay la amenaza de un golpe de Estado, una presunción de magnicidio. El problema son las excusas que se buscan para presionar y amenazar con que ahora "yo voy por ti", como la presión a Globovisión y una serie de presiones que se ponen en el tapete en momentos electorales.

–¿Están vulnerados los DDHH en Venezuela?
–Están en peligro los derechos humanos en Venezuela. En momentos en que hay crisis en el país, el Estado se comporta como un opresor de los DDHH, y rechazamos que tenga un discurso opresor de los derechos humanos. Más allá de los hechos, el discurso no lo aceptamos, el Estado tiene una gran responsabilidad, porque previamente a procesos electorales se habla de guerra frontal, de batallas, y esto anula y conculca los DDHH.

–¿El gobierno venezolano los oprime?
–Asume un discurso que es parecido a cualquier opresor, y de ahí a que pase una desgracia masiva, hay muy poco espacio. Los grupos armados que tenemos en el país no se van a poder controlar.

–¿Cuáles?
–La Piedrita, los Tupamaros, los distintos grupos que se han identificado, y que para la lógica internacional, al apoyar al Gobierno, pasan a ser paramilitares que responden a esa simpatía. Cada acto que cometen es responsabilidad directa del gobierno, con el que están de acuerdo. Puede que no cometan actos terroristas, pero están alzados en armas y si simpatizan con el gobierno local, entonces son vistos como paramilitares, parapoliciales.

"ESTAMOS VIVIENDO EN EL MIEDO"

El asunto de la inseguridad ciudadana es lo que coloca a Venezuela en el tope de la violación de los derechos humanos, de acuerdo con Marcos Gómez. "En Venezuela hay un gran número de armas circulando entre los civiles".


–¿Cuántas?
–Hemos hecho una serie de eventos con Darfa y apunta a unos 6 millones de armas, pequeñas y ligeras. Todas las crisis políticas se convirtieron en hechos de impunidad, simplemente la gente que comete homicidios no es procesada, y hay un altísimo descontrol en el manejo de las armas.

–¿Qué tiene que ver eso con la democracia?
–La democracia no puede ser nada más que la gente vaya a votar. La participación, el hecho de que uno pueda opinar sobre las leyes, que uno tenga la posibilidad de incidir y señalar a los funcionarios que no están trabajando adecuadamente para que sean sancionados, investigados y procesados, es fundamental. Estamos viviendo en el miedo. El venezolano está aterrorizado. La probabilidad en Estados Unidos de que te disparen es de 1 en 1.200 casos, en cambio en Venezuela es 1 en 14 casos. Cada 14 atracos hay un disparo.

–¿Cuál es el estado de la democracia en el país?
–La polarización en Venezuela es un gran motivo de preocupación para los movimientos internacionales de derechos humanos, y la democracia es una forma de vida, no es simplemente un sistema de gobierno. Hemos roto ese acuerdo de participar para construir nuestro propio futuro y quizá los últimos diez años son una muestra de que eso no estaba en nuestra cultura. Algo fundamental es la falta de tolerancia a la disidencia, es una responsabilidad de este gobierno respetar el derecho de las minorías. Este Gobierno no es tolerante. Tiene serios problemas en el respeto a la disidencia, no pueden ser respetados sólo los derechos humanos de tus amigos, de la gente que me simpatiza, ni sólo los de mis votantes. Obviamente la disidencia es la que está siendo apuntada. ¿De qué es culpable Nixon Moreno? ¿De qué son culpables los policías metropolitanos? Representan la imagen de la disidencia. Eso da una sensación de que no hay un proceso justo, transparente y de que hay una mano dura. Después del 11 de abril de 2002, vimos con mucha esperanza que se estableciera la comisión de la verdad, y fue bloqueada.

–El 10 de diciembre es el Día Internacional de los Derechos Humanos, ¿qué van a celebrar los venezolanos?
–Es una fecha para conmemorar. Vamos a tener cerca las elecciones y todo parece indicar que serán muy difíciles. Lo que se ha venido manifestando en los últimos meses es la falta de aceptación de las minorías y la intolerancia política. Los venezolanos tenemos pocas cosas que celebrar en el 60 aniversario de los derechos humanos.

–¿Temen correr el mismo destino de HRW?
–No, pero los defensores de DDHH venimos siendo atacados.

Fíjate, los medios de comunicación son la mejor contraloría social.

Cuando un canal privado muestra dónde se está fallando, es la mejor forma de contribuir al perfeccionamiento del Estado. No puede ser que un medio exponga un problema y se tape con un escándalo en un medio público. No puede ser que se desarrolle toda una campaña cuyo resultado es la violación masiva de DDHH. En ese momento discriminas, pones etiquetas, haces que las personas tengan sentimientos primitivos en contra de ciertos grupos o medios de comunicación y que en nombre del gobierno se les declare objetivos militares. Eso genera graves deficiencias en el gobierno de Chávez.








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