Discreto encanto de McDonald’s

Por Venezuela Real - 7 de Octubre, 2008, 10:38, Categoría: Imagen gobierno / Chávez

ANDRÉS CAÑIZÁLEZ
El Nacional
07 de octubre de 2008

El cineasta Luis Buñuel nuevamente está en boga. En 2008 se cumplen 100 años de su nacimiento. Autor de películas bastante desiguales, es sin embargo reconocido por un puñado de filmes en los que su mirada satírica de los hechos desnuda las contradicciones de la condición humana. Los títulos de las películas no deben llamar a engaños, pues una de sus obras maestras, El discreto encanto de la burguesía (1972) no es como señaló cierta reseña una crítica feroz hacia la burguesía. En realidad el propio Buñuel la concibió como una suerte de comedia de enredos, su título fue escogido al azar.

No menos contradictorio que aquellos burgueses de Buñuel, que no logran llevar a cabo una cena conjunta, resultan las declaraciones y anuncios publicitarios de dos connotados defensores del proceso bolivariano, que desde trincheras distintas dicen defender lo mismo: el socialismo del siglo XXI. Empero están atravesados por una diferencia sustantiva: lo que cada uno piensa de McDonald’s. No, no es un chiste; se trata de un asunto que como en muchas otras esferas devela las enormes contradicciones que cohabitan dentro del chavismo.

El pasado 28 de septiembre la prensa caraqueña recogió unas declaraciones de Carlos Lanz, quien ha estado detrás de varios proyectos con una fuerte dosis ideológica. Estos señalamientos los hizo en su condición de coordinador del programa Todas las Manos a la Siembra. Cabe acotar que es política que compartimos, quién no podría, que efectivamente el país vuelque una parte importante de sus esfuerzos a la siembra. Lo real, en todo caso, es que pese a ese discurso Venezuela se ha hecho más dependiente de las importaciones de alimentos y, por tanto, más vulnerable en esta década del gobierno de Hugo Chávez.

Tal tema, sin embargo, nos lleva por otros senderos. Volvamos a Lanz. A su juicio, "hay un nexo entre consumismo y comida chatarra que afecta la producción. ¿Por qué comer pan en un país que no produce trigo? Un ciudadano consciente puede sustituir productos para pasar a la gastronomía popular. Frente a la cultura de refrescos, el guarapo de papelón; frente al McDonald’s la cachapa, frente al perro caliente la empanada".

Al día siguiente sintonicé el programa de Maripili Hernández en el circuito Unión Radio para comprobar que nada había cambiado. Defensora como lo es de la revolución, parece una enorme contradicción que cuestione el imperialismo estadounidense en sus comentarios políticos para luego pasar sin el menor pudor a comentar, entre otros comerciales: "McDonald’s, me encanta". Maripili y Lanz dicen que defienden, cada uno a su manera, el socialismo del siglo XXI, pero al ser éste más discurso que realidad las palabras de ambos están en completa contradicción. Por otra parte, a nadie parece preocuparle mucho el asunto.

La contradicción no sólo la viven Lanz y Maripili como cara y contracara de una misma moneda. Semanas atrás un investigador venezolano radicado en Europa visitó el país.

Interesado en ver la programación de TVES se topó con similar disparidad. Un sesudo sociólogo, de cuyo nombre prefiero no acordarme, criticó durante varios segmentos el capitalismo y el consumismo.

El canal va al corte para comerciales y, cruelmente, la primera imagen publicitaria que aparece es la de McDonald’s.

¿Será que a la revolución le encanta la comida chatarra? ¿O será que revolución e imperio sí pueden coexistir? Tal vez Carlos Lanz tenga alguna respuesta, obviamente mientras degusta una cachapa.






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