El bolívar fuerte pierde poder de compra a una tasa más acelerada que su antecesor

Por Venezuela Real - 8 de Octubre, 2008, 11:53, Categoría: Economía

TELMO ALMADA
El Nacional
08 de octubre de 2008

Más débil que antes

Hace un año, el BCV dio inicio al plan de reconversión monetaria con la entrada en vigencia de la medida que exigía la doble exhibición de precios: todos los productos y servicios en el mercado debían ser expresados en bolívares y, según la norma, también en bolívares fuertes, lo que significaba dividir el precio entre 1.000.

Mucho se criticó entonces el hecho de que la medida parecía tener apenas una intención estética, en vista de que los precios pasarían a expresarse en cifras con muchos menos números enteros. De hecho, cuando el proyecto comenzó a ser olfateado por los medios, se hablaba de un plan que apenas perseguía, en lenguaje coloquial, "quitarle tres ceros" al bolívar.

Las autoridades monetarias comenzaron por negar tal posibilidad, pero poco después, cuando llegó el momento de los anuncios, la reconversión se presentó como parte de un proyecto más ambicioso: el de un plan antiinflacionario y de estabilidad macroeconómica que ayudaría a recuperar y sostener el poder adquisitivo de los venezolanos.

Cuando se conoció que el nuevo bolívar sería llamado "fuerte", los críticos consideraron que, además del propósito meramente estético, subyacía la intención de causar un efecto psicológico en la población.

Campaña engañosa La realidad es que durante los últimos 12 meses los precios han subido 34,5% (entre agosto de 2007 y agosto de 2008, el dato disponible más reciente), a un ritmo que duplica el 15,9% del período equivalente anterior. Esto que significa que la anterior moneda, a la que muchos se refieren en forma coloquial como "bolívar débil", era paradójicamente más resistente a la pérdida de poder de compra que el actual bolívar llamado fuerte.

"Sugerir que la reconversión monetaria era parte de un programa antiinflacionario f u e e n gañoso", sostiene el economista Ronald Balza, quien en su oportunidad destacó muchas de las interrogantes, aún sin respuesta, que rodearon la implantación de la nueva moneda.

De hecho, desde enero de este año, cuando comenzareconversión monetaria. Un informe de The Economist ron a circular Intelligence Unit, publicado los nuevos en su oportunidad por Estra billetes y tegia, se quedó corto al promonedas, el promedio genenosticar que esa sería la tasa de inflación de todo el año, y no la de los primeros ocho meses.

ral de aumentos de "Mucho se advirtió que la precios se sitúa en 20,2%, un porcentaje de pérdida de valor mucho mayor al que pronosticaron economistas independientes poco después de que se anunciara la controversial inflación era potenciada por el gasto fiscal financiado con ingresos petroleros –recuerda Balza–, pero esta advertencia fue descalificada como neoliberal. En su lugar, optaron por controles de precios e importaciones de productos, con lo que causaron desabastecimiento y debilitamiento de la producción nacional, mientras recurrían a gastos crecientes financiados con el presupuesto nacional y otros fondos poco transparentes, como el Fonden".

Falsa ilusión La situación se hizo más crítica en el sector de los alimentos básicos, en el que el índice anualizado de aumentos de precios llegó en agosto a 50%.

En un período de 12 meses, el poder adquisitivo de los venezolanos se deterioró hasta tal punto que, con el equivalente en nueva moneda, sólo podían adquirir la mitad de los alimentos que se compraban con los antiguos bolívares.

Ante esta evidencia, poco puede esperarse del supuesto impacto psicológico que debía causar la reconversión.

"Asociar la reconversión a la reducción de la inflación y a la fortaleza de la moneda fue básicamente publicidad engañosa –sentencia Balza–, y suponer que la medida crearía mayor confianza fue un error. No se tuvo en cuenta el efecto sobre la confianza del público una vez que la inflación alcanzara más de 30%. Se sobreestimó el posible error que cometerían las personas menos preparadas, quienes, víctimas de la ilusión monetaria, podían considerarse en mejores condiciones con la eliminación de los ceros".

La población, según el economista, fue inducida a cometer este error de percepción con las campañas publicitarias y de propaganda que acompañaron la introducción del bolívar fuerte.

Monedas inútiles El cono que distingue la nueva moneda también fue objeto de numerosas críticas, que hoy parecen cobrar mayor fuerza. El Banco Central ordenó acuñar piezas de muy escaso o insignificante valor, como la de 1 céntimo de bolívar fuerte, a pesar de que 95% de los precios vigentes en la economía son mayores a 99 céntimos.

Y la utilidad de la polémica reintroducción de la locha aún está por demostrarse. Esta moneda de 12 céntimos y medio de bolívar fuerte fue impuesta a pesar de que contravenía las propias normas del BCV, que exigen expresar los precios sólo hasta las centésimas de bolívar fuerte y no en milésimas, como es el caso de esta pieza de 0,125 bolívares fuertes. La locha original fue eliminada por las autoridades monetarias en 1969, porque no se ajustaba al sistema monetario centesimal del BCV, el mismo vigente 39 años después, cuando reapareció en contra de toda lógica: bajo el sistema de precios actual, sólo se puede pagar con lochas cuando se utilizan de dos en dos; es decir, por un valor total de 0,25 céntimos de bolívar fuerte.

"Sugerir que la reconversión era parte de un programa contra la inflación fue engañoso"
RONALD BALZA, ECONOMISTA






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