Franklin Durán aguarda la sentencia que definirá su destino ante la justicia

Por Venezuela Real - 27 de Octubre, 2008, 11:23, Categoría: Corrupción

LAURA WEFFER CIFUENTES
El Nacional
27 de octubre de 2008

Si resulta culpable, a la jueza Joan Lenard le corresponderá dictaminar la severidad de la condena
Comenzaron las deliberaciones del jurado, que tendrá que llegar a un acuerdo unánime
Sobre el futuro legal del empresario Franklin Durán se ciernen tres posibles escenarios.

Durante las deliberaciones que ahora comienzan, luego de que la Fiscalía y la defensa hicieron sus alegatos finales, el jurado –que ha seguido las incidencias del caso desde el 9 de septiembre– tendrá que decidir si el venezolano es culpable, inocente o, si no llegan a un acuerdo, hacer que todo comience otra vez.
 
El primer escenario se concretaría si los doce jurados principales acordaran que Durán es responsable de uno o de los dos cargos que se le imputan: que actuó como agente extranjero en suelo estadounidense sin autorización del Gobierno de ese país y que, además, fraguó una conspiración con otras personas para que Alejandro Antonini no revelara ni el origen (Pdvsa) ni el destino (campaña presidencial de Cristina Kirchner) de los casi 800.000 dólares que le fueron decomisados en Argentina el 4 de agosto de 2007.
 
El segundo escenario es que Durán sea declarado inocente.
 
En este caso, el empresario venezolano quedaría en libertad de inmediato y abandonaría la prisión federal en la que está recluido desde el 11 de diciembre del año pasado.
 
Según las leyes estadounidenses, para que un veredicto sea válido es necesario que las doce personas del jurado lleguen a un acuerdo por unanimidad. Por eso es que el tercer escenario parece más cuesta arriba. En el supuesto caso de que el jurado no se pusiera de acuerdo sobre la culpabilidad o la inocencia del acusado, la ley indica que sería necesario comenzar el proceso desde el día uno. Es decir, realizar un nuevo juicio, pero esta vez con un jurado distinto.
 
El jurado tiene sobre sus hombros determinar si el imputado es culpable o inocente. Son ellos los que toman la decisión, por demás vinculante. En caso de que sea hallado responsable, la jueza Joan Lenard impondrá la condena correspondiente.
 
Sólo después de que se haya cumplido este paso es que la defensa puede apelar. En caso de que así lo hiciera, comenzaría otro proceso administrativo, pero sin jurado.
 
Entre los asistentes al juicio ya existe cierta impaciencia, pues inicialmente la jueza había dicho que el proceso se tomaría cinco semanas y ya van siete. Lenard ha conminado a los abogados en más de una ocasión a agilizar sus argumentaciones porque, ha explicado, cada vez son más frecuentes las peticiones del jurado de ausentarse de las sesiones, debido a que tienen que cumplir compromisos fuera del tribunal.
 
Los imputados.

Moisés Maiónica, Carlos Kauffman, Antonio José Canchica Gómez, Rodolfo Wanseele y Franklin Durán están señalados de haber cometido los mismos delitos.
 
Estos cinco hombres son acusados por el Gobierno de los Estados Unidos de conspiración y de haber actuado como agentes de un gobierno extranjero sin estar debidamente registrados ante las autoridades de ese país.
 
El delito de conspiración es definido en la ley estadounidense como el hecho de que "dos o más personas lleguen a un común entendimiento para cometer un delito". Para que sea tipificado como tal, por lo menos uno de los conspiradores debe haber concretado el delito voluntaria e intencionalmente. Para imputar a alguien ser agente de un gobierno extranjero que actúa en suelo estadounidense debe probarse que el individuo efectivamente no se registró ante ninguna de las autoridades competentes y que, además, no es diplomático de carrera.
 
La situación de cada uno de los imputados en Estados Unidos es distinta. Maiónica, Kauffman y Wanseele negociaron con el FBI. Decidieron declararse culpables, colaborar con el organismo de inteligencia y, así, recibir de parte de los agentes que llevan el caso una recomendación ante la jueza Lenard para que sus penas sean disminuidas. Inicialmente, se iban a dictaminar las penas antes de que concluyera el juicio, pero luego la magistrada decidió esperar hasta la conclusión del juicio a Durán.
 
Maiónica fue enviado, según sus palabras, como emisario de la Disip para convencer a Antonini de que firmara el poder legal que permitiría su defensa en Argentina. Kauffman, socio de Durán, representa un papel importante en el caso. Era el compañero "50-50" en todos los negocios del empresario.
 
También se declaró culpable pero sólo del delito de conspiración. Wanseele no declaró en el juicio; su participación se limitó a proteger y vigilar la conversación que tuvo Canchica Gómez con Antonini.
 
Canchica está prófugo de la justicia estadounidense. Decidió abandonar el país antes de ser detenido y ahora, supuestamente, está en misión diplomática en un país suramericano. Él fue grabado secretamente por Antonini cuando le decía que venía de parte del director de la Disip, Henry Rangel Silva, para cerciorarse de que sus problemas estuvieran resueltos.
 
Durán decidió declararse inocente ante las autoridades.
 
Por esa razón es que se le abrió juicio en Miami. A través de sus abogados, Durán tiene que demostrar ante el jurado que no tuvo nada que ver con los delitos que se le imputan. En principio, el FBI le habría ofrecido los mismos beneficios que a sus ex socios, sin embargo él decidió acogerse al derecho de ir a juicio, incluso corriendo el riesgo de que se hiciera pública toda la información sobre el manejo irregular de los negocios que tienen, sobre todo con funcionarios del Gobierno venezolano.
 
Las penas.

Por conspiración, la pena máxima es de cinco años, y por haber actuado como agente de gobierno extranjero en EEUU sin autorización, son diez.
 
Si Durán es declarado culpable, podría pasar en la cárcel hasta quince años. No obstante, la jueza tiene la potestad de dictaminar si ese lapso será cumplido de manera consecutiva o acumulativa. Es decir, ella podría sentenciar que los cinco años de conspiración se solapan con los diez de agente encubierto y, por lo tanto, en vez de quince, serían diez años de condena. O, por el contrario, decidir que la pena sea consecutiva. En ese caso, el empresario sería recluido quince años.
 
En cuanto a las penas que podrían cumplir quienes se declararon culpables pero colaboraron con la justicia, queda a discreción de la jueza decidir si las rebaja o no. Se supone que sobre esto no hay nada establecido; de hecho, después de concluidos sus testimonios se les preguntó si entendían que sólo la magistrada tiene la potestad de darles algún beneficio procesal. La respuesta siempre fue afirmativa. Y, aunque no hay nada escrito, está sobrentendido que debido al apoyo que prestaron los testigos, al final del juicio recibirán alguna compensación.
 
Hasta el momento se sabe que la esposa de Maiónica está aplicando para una visa tipo "S" que generalmente es la que emiten para los testigos protegidos; Kauffman requirió al Estado que hiciera las diligencias para que, una vez cumplida su pena, pueda establecerse en un tercer país, probablemente en Europa.
 
En fin, cada uno optó por romper los lazos que los unían y que hoy son parte de este juicio que se espera que concluya en los próximos días.





TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Octubre 2008  >>
LMMiJVSD
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31   

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog