Cuestión de preposiciones

Por Venezuela Real - 5 de Noviembre, 2008, 10:22, Categoría: Política Nacional

Antonio Cova Maduro
El Universal
05 de noviembre de 2008

En una de las múltiples cadenas que sin cesar impone Chávez a los venezolanos por estos días preelectorales, clamaba ante los que suponemos sus seguidores: "Por amor de Dios hay que" y detallaba un rosario de lo que había que garantizar, suponemos que con el concurso de la población votante y, por supuesto, con la poderosa ayuda de Dios.
 
En el lenguaje coloquial venezolano, la expresión "por amor de Dios" tiene una connotación muy fuerte. Los venezolanos, en efecto, acuden a ella cuando creen que ya no queda más, que es a lo último a lo que cualquiera se rehusaría. Así, cuando una madre suplica a su hijo adolescente que la deje dormir, que no retorne a casa de madrugada un sábado cualquiera, bien podría decirle, "por amor de Dios, hazme caso, no te quedes hasta muy tarde". Y así, en oportunidades en las que uno siente que debe llegar a lo más íntimo y profundo de una persona, esta expresión es casi que obligada.
 
Podemos inferir, entonces, que cuando Chávez acudió a esta expresión lo hizo desde el fondo de su corazón. Sentía -él y nosotros- que estaba pidiendo a la población, a través de sus seguidores, que por misericordia no le rehusaran sus peticiones.
 
¿Y cuáles fueron esas peticiones? Unas que son para helar la sangre del mismísimo espíritu democrático de los venezolanos. Y que nos lucen casi que imposibles de lograr. Chávez suplicaba que a partir de ahora haya un solo partido de la Revolución, justo en el momento en el que él mismo ha echado a patadas a todo el que no sea un perrito faldero, obediente y sumiso a todo lo que a él se le ocurra.
 
¿No hubiera sido más fácil conceder lo que la base chavista quería? No imponerles un "asomao" en Trujillo, ni en Guárico o Portuguesa, sino aceptar que en estos dos estados eran las mujeres apoyadas por su aliado hasta hoy, el PPT, quienes tenían real chance de hacerse con esas gobernaciones. Y que en Trujillo la candidatura la merecía quien en buena lid la ganó, no un importado impuesto por Caracas. Que no valía la pena restregarle al chavismo carabobeño un candidato intragable, como el que mandó a conocer en Carabobo.
 
Las otras peticiones de Chávez iban dirigidas al pueblo elector. Chávez quiere -siempre lo ha querido- el poder total: todas las alcaldías, todas las gobernaciones, todos los consejos legislativos, y los municipales. Quiere también, no faltaba más, su último invento: los consejos comunales. Sólo se le olvidó una cosa. Una muy importante y que puede ser fraseada como pregunta: ¿y para qué quiere el pueblo lo que Chávez pretende?
 
Ese pueblo ya le dio el grueso de las alcaldías, y 20 de las 22 gobernaciones. ¿Qué lograría con repetir esa donación? Hace ocho años, Chávez repitió hasta el cansancio que necesitaba que su poder -ese que él ha bautizado de "revolucionario"- estuviese en cada uno de los estados y alcaldías de este país, que sólo así se garantizaría que su revolución fuese posible.
 
Y ese poder concedido fue a dar a manos de Barreto, y de Bernal y el joven José Vicente una vez más. Lo tomaron en sus manos Tarek William y Rangel y el execrado Giménez de Yaracuy. Lo conservaron Ronald Blanco y Porras en los Andes; al igual que otros "repitientes" que, como Bolívar, Manuitt y Martínez, ya no acompañan esta locura. Y, ¡oh asombro!, Acosta Carlez hasta le ha mandado a conseguirse novia. ¿Para qué sirvió el poder que Chávez solicitó y no supo a quién traspasar?
 
Nada hay peor que un poder que no se sabe para qué se quiere. Termina pudriéndose en las manos de quien pretendió acapararlo para jamás abandonarlo. Y por no saber para qué necesitaba ese poder, ha terminado siendo el gran despilfarrador de la comarca: Venezuela jamás olvidará cómo fue dilapidada la mayor riqueza que en tan poco tiempo hubiera recibido nunca. Ese crimen nunca podrá perdonarlo.
 
Pero quizás lo que no podría perdonarse nunca es a sí misma si no propina el merecido castigo por el que clama a Dios esta gestión de gobierno (¿?). La realidad condena a este régimen en cada rincón y por cada inacción, por cada omisión. Y a su cabecilla por permanecer de espaldas a sus duros padecimientos.
 
El veredicto ha sido emitido y sólo falta la confirmación del 23 de noviembre. Ese día -y los que le seguirán- los venezolanos estarán de pie por amor a Dios y a su país, al que tanto deben y al que a pesar de todo tanto aman. Estarán las horas que hagan falta y en el número que se requiera para poner todo, absolutamente todo, al servicio de Venezuela y nunca más de un caudillo infiel.

¡Bendito el día!





TOME NOTA
de la dirección del
Nuevo Portal Principal

www.venezuelareal.org

Más información ...

Calendario

<<   Noviembre 2008  >>
LMMiJVSD
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30

Archivos

Suscríbete

Escribe tu email:

Delivered by FeedBurner

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog