Y ahora, Obama contra Osama

Por Venezuela Real - 10 de Noviembre, 2008, 10:32, Categoría: Política Internacional

Harry Blackmouth
TalCual
10 de noviembre de 2008

Aún antes de asumir la presidencia, Obama debe enfrentar un Talibán resurrecto y la posibilidad de ampliar la guerra a Pakistán. Para los estrategas de Bush, no hay un minuto que perder
Si Obama sigue pensando como lo hacía a mediados del 2007, seguramente dará visto bueno a una intensificación de la presencia militar en Afganistán

Tal vez fue un blogguero egipcio quien resumió mejor la situación tras el triunfo de Barack Obama: "Le encargan a un negro el peor trabajo de Estados Unidos". Y las tareas que deberá enfrentar el presidente electo son sobrecogedoras, entre ellas, la guerra en Afganistán.

En la primera semana de octubre, altos funcionarios del gobierno de George W. Bush informaron a los asesores de Obama y John McCain que "la situación en Afganistán está empeorando", informó The New York Times. (31 de octubre de 2008). Los expertos dijeron que el próximo presidente de Estados Unidos tendría que "contar con un plan para Afganistán antes de asumir el cargo el 20 de enero. De lo contrario ... podría ser demasiado tarde".

Uno de los asistentes a la reunión, un funcionario del gobierno de Bush, dijo a The New York Times que "la situación está cambiando con rapidez" en Afganistán, "y si un nuevo gobierno pierde tres meses intentando decidir lo que debe hacer, será demasiado tarde".

La campaña de Obama envió a la reunión a Craig Mullaney, asesor de Obama en asuntos relacionados con Afganistán, y a Jonah Blank, un experto en política exterior, en representación del senador Joe Biden, vicepresidente electo de Estados Unidos.

Entre los tópicos analizados figuró "de qué manera continuar una campaña contra militantes que buscan refugio en áreas tribales de Pakistán, y si (conviene) aceptar negociaciones que se realizan actualmente en Afganistán y destinadas a que miembros del Talibán abandonen las armas", dijo el diario.

El gobierno del presidente afgano Hamid Karzai ha patrocinado las negociaciones con el Talibán, una milicia religiosa que representa a los pashtun, la mayoría en Afganistán. Las discusiones, que comenzaron a principios de octubre en Arabia Saudí, continuaron luego en Kabul y a pedido del propio Karzai.

Ya el gobierno de Bush ha rechazado esas conversaciones, "sobre la base de que podrían incluir a combatientes que han matado a soldados norteamericanos, y debido a que considera que los líderes del Talibán no tienen interés en negociaciones serias", dijo The New York Times.

Con la habilidad que caracteriza a los operadores de Bush, se puso a Obama ante dos alternativas: o sigue la guerra o sigue la guerra.

LA HORA DEL GARROTE

Estados Unidos invadió Afganistán en octubre de 2001 para derrocar al gobierno Talibán que se negaba a entregar a Osama bin Laden y a sus lugartenientes, involucrados en los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y en los suburbios de Washington D.C.

Fueron capturados algunos centenares de "combatientes enemigos" para que se pudrieran en Guantánamo, pero bin Laden logró eludir la persecución. Sin querer pensar lo peor de Bush, muchos libros han mencionado que en diciembre de 2001 bin Laden quedó arrinconado en la región de ToraBora y cuando los comandos norteamericanos estaban a punto de capturarlo, vino la orden de desmantelar la operación. Para ese momento, ya la Casa Blanca había enfilado sus cañones hacia Irak, que devoró y sigue devorando, sus esfuerzos militares.

Quien ofreció las mejores razones para ese cambio de frente fue el ex secretario de Defensa Donald Rumsfeld. Tal como lo narró Richard Clarke, asesor de la Casa Blanca en cuestiones de terrorismo, un día después de los atentados del 11 de septiembre, Rumsfeld propuso atacar a Irak.

Cuando Clarke le dijo que eso carecía de sentido, pues al-Qaida tenía sus bases en Afganistán, Rumsfeld le respondió, "No hay buenos objetivos en Afganistán. Y hay multitud de buenos objetivos en Irak". En cierto modo, Rumsfeld tenía razón. No hay posibilidad de causar destrucción en un país tan montañoso como Afganistán. Hasta ahora, los objetivos favoritos de destrucción de la aviación norteamericana en Afganistán han sido viviendas con civiles adentro.

EL HAMBRE Y LAS GANAS DE COMER

Luego de siete años, el pánico empieza a cundir en los funcionarios del Pentágono, al desaprovechar tantas oportunidades para enderezar las cargas en Afganistán. En realidad, tendrían que quedarse tranquilos.

Nadie puede enderezar las cargas en Afganistán. Lo intentaron los británicos durante buena parte del siglo diecinueve y tuvieron que irse con la cola entre las patas. Lo intentaron los soviéticos a fines de la década del setenta y a pesar de que su récord en materia de derechos humanos era inclusive más deslucido que el de Estados Unidos, también debieron irse con la cola entre las patas.

Ahora, el departamento de Defensa de Estados Unidos trata de elaborar soluciones, y como siempre, a la disparada. "Funcionarios de inteligencia" norteamericanos "creen que los comandantes del Talibán están convencidos de que van ganando", dijo The New York Times. "No sólo se están emplazando en grandes franjas del país (¡con razón los comandantes del Talibán creen que están ganando!) sino que su campaña de violencia está estremeciendo la confianza de países europeos que han aportado soldados a la misión de la OTAN".

Ante esa situación, el general David D. McKiernan, comandante de las tropas de Estados Unidos en Afganistán, ha pedido el envío de 15.000 soldados a esa nación, que se sumarán a los 8.000 que Bush prometió enviar en enero. De esa manera, los efectivos militares norteamericanos en Afganistán podrían superar los 40.000. (En estos momentos, hay aproximadamente 17.000 soldados estadounidenses en Afganistán).

Si Obama sigue pensando como lo hacía a mediados del 2007, seguramente le dará el visto bueno a una intensificación de la presencia militar en Afganistán. El 31 de julio, en el Centro Internacional Woodrow Wilson, en Washington, Obama dijo que EE. UU. debería dejar de concentrarse en Irak y ampliar su enfoque para combatir a los extremistas islámicos y acabar con bin Laden.

"Ese es el campo de batalla correcto" para que Estados Unidos se proteja mejor de los radicales islámicos, explicó Obama. Por otra parte, "Si tenemos datos de inteligencia" que permitan localizar "objetivos terroristas de gran importancia" y las autoridades de Pakistán "no actúan, nosotros lo haremos".

Rebobinando la película: Afganistán fue invadido en octubre de 2001 porque los talibanes no querían entregar a Osama bin Laden.

¿Será "el campo de batalla correcto" para capturar a Obama? Tal vez el propósito de Obama no sea tan descabellado. Después de todo, una vez capturado Osama ¿cual es la necesidad de quedarse en Afganistán?





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