Definición y viabilidad del nuevo Chávez

Por Venezuela Real - 11 de Noviembre, 2008, 17:28, Categoría: Imagen gobierno / Chávez

Oswaldo Barreto
TalCual
11 de noviembre de 2008

Chávez se levanta sobre tres supuestos pilares: apoyo de las mayorías, respaldo de la Fuerza Armada y uso personal de los recursos petroleros

Después de diez años de desempeño como Presidente de la República, Hugo Chávez se encuentra de nuevo ante una encrucijada política, condicionada esta vez por factores que, en su mayoría, son mucho menos favorables para la consolidación y expansión de su poder de los que se dieron en anteriores momentos similares. Comicios regionales donde se hace evidente, por una parte, el deterioro incuestionable del monolitismo en el seno de sus fuerzas electorales y los también incuestionables logros de las fuerzas de oposición en la elaboración de una forma común de participación y, por la otra, el deterioro no menos notable de los recursos materiales que a sus preferencias electorales le había brindado hasta ahora el prodigioso aumento de la renta petrolera Pensamos que, con ocasión de este nuevo episodio de nuestra historia que es perfectamente plausible acordarnos sobre lo que ha logrado construir Hugo Chávez como régimen político. Pensamos que nos podemos acordar, partiendo de diferentes disciplinas, ideologías y circunstancias, sobre lo que ha sido el régimen de Hugo Chávez. Acordarnos sobre una definición que englobe las representaciones que los diferentes sectores sociales y el propio Hugo Chávez han logrado hacerse de lo que hasta ahora ha sido su gobierno. Definición cuya aceptación como tal, digámoslo sin ambages, no prejuzga de las posiciones que cada quien pueda tener ante ella.

Se trata, pensamos, de una original construcción política levantada sobre tres pilares distintos por quien, sin recato y sin escrúpulo de ningún orden, insiste en presentarse como arquitecto exclusivo de la obra. En primer lugar, apoyo de la mayoría de la población (que en gran mayoría, a su vez, está constituida por los sectores más pobres y más precariamente insertados en la economía formal, donde, como se sabe, se alojan en esta época las ideologías y políticas de izquierda). En segundo lugar, apoyo supuesto o arbitrariamente adjudicado de las Fuerzas Armadas Nacionales a la persona de Hugo Chávez, que no al presidente de la República. Y, finalmente, uso, también exclusivamente personal, de los recursos petroleros de la nación para elaborar el andamiaje y el funcionamiento del régimen.

LAS TRES P

Aludimos con esta definición a lo que era la situación del chavismo hasta el momento en que se hizo inminente la realización de los comicios. Y, por otra parte, hacemos mención de los elementos que determinan esta situación, sin preocuparnos ni de la particular edificación de estos tres pilares, de su historia o de la jerarquía que tienen o han tenido entre ellos como sostén y apoyo de Hugo Chávez.


No nos planteamos, en consecuencia, establecer si el principal apoyo al régimen de Hugo Chávez ha sido el de las mayorías (el del pueblo), como sucede con los regímenes democráticos, el que le han brindado los diferentes cuerpos armados, como sucede con las dictaduras militares, o el que ha encontrado en un factor verdaderamente excepcional: control que ha logrado del petróleo en el momento de mayor y más extendida necesidad de esta fuente de energía.

Pero, en cambio, estamos obligados a resaltar que la construcción de este singular régimen político lo ha logrado Chávez violando principios constitucionales y democráticos como no la ha hecho ningún régimen democrático en el mundo y sosteniendo, al mismo tiempo, que tal conducta representa la forma democrática de ejercer el poder que puede permitirse quien cuenta con el apoyo de los tres pilares mencionados. Es la forma legal de ejercer el poder de quien cuenta con el apoyo del plomo, del pueblo y del petróleo (Conjunción azarosa en extremo del poder que dan lo que el veterano de la Internacional Comunista, Eduardo Machado y su émulo criollo, Guillermo García Ponce, designaban como el irresistible poder de las "Tres P": plomo, pueblo y plata).

Pues bien, si esta era la situación del chavismo hasta hace apenas unas semanas, ahora, ante el resquebrajamiento evidente de dos de esos pilares, Chávez ha emprendido caminos que, según él podrían permitirle salir airoso en este nuevo trance, así no crea contar de antemano con el apoyo del pueblo, ni con los recursos financieros para conseguir ese apoyo, así esté cargado no de virtudes sino de manifiestos vicios. Y ya, no sólo en sus prédicas electorales, sino en sus alocuciones que se pretenden mensajes del presidente a todos sus gobernados.

Este nuevo derrotero en la estrategia política de Chávez, aparte del valor efectivo que pueda tener como camino para llegar a un triunfo electoral, lo conduce, como ya lo han puesto de relieve numerosos analistas, a una nueva situación. Ya no busca Chávez presentar su gobierno como el fruto legal de aquella excepcional constelación de factores: mayoría popular, opulentos recursos y control institucional de la Fuerza Armada.

Ahora nos habla, sin recatos y sin escrúpulos de ningún orden, del uso personal y arbitrario de prisiones y cárceles, de retención personal y arbitraria de los recursos financieros de la nación a las diversas entidades regionales y locales y de empleo personal y arbitrario de la fuerza armada, para impedir una derrota. Esta situación no es otra cosa que la forma de abandonar toda pretensión a la legalidad, incluso la vergonzante pretensión de tantos dictadores de gobernar dentro de una "legalidad".

SIN RESPETO A LA LEY

De un salto semejante de la legalidad a la manifiesta y plena ilegalidad como forma de gobierno sólo se ha hablado, que sepamos, en los estudios que se han hecho del régimen nazi y del papel que en ese régimen jugó Adolfo Hitler.

Pero quienes han hablado del fenómeno como de un régimen con un solo gobernante ( alleinherrschaft), lo han hecho para preguntarse si de verdad eso fue el nazismo. Y hay quienes han hablado de Hitler como de un dictador débil y del nazismo como el poder de muchas otras fuerzas. Aquí, no cabe la duda: Hugo Chávez aseguran a los cuatro vientos que si él es derrotado en estos comicios, derrotará, a su vez, las fuerzas que lo venzan, convirtiéndose en Gobernante único, que encarcela y da recursos a quien él quiera, como quiera y cuando quiera.

Es tan monstruosa esta nueva definición de su gobierno a la que aspira Hugo Chávez que, mientras la conocemos y analizamos, solemos perder de vista lo que quizás resulta más importante, tanto para sus seguidores como para sus opositores, dentro y fuera de nuestras fronteras, esto es, la viabilidad en esta época, de un régimen aún peor que el de Hitler.

Tenemos presente, cuando afirmamos esto, por una parte, hoy se sabe que tanto el régimen que este construyera como el de otros creadores de regímenes totalitarios, fue posible, porque nadie, ni siquiera sus propios seguidores supieron a tiempo real de lo que se trataba. Y, por la otra, que el apoyo que encontraron semejantes Jefes se debió a que se les tomaba como adversarios del régimen comunista del cual ya se conocía la verdadera naturaleza.

Y es en la convicción de que, más allá de todo fanatismo, existe la convicción de que se pueden derrotar a los candidatos de Chávez y el personalismo absoluto con que Chávez los apoya, donde se anida la convicción de que un Chávez terrorista e ilegal no es viable en las condiciones que vive nuestro país, nuestro continente y el mundo entero en los momentos actuales.






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