EDWIN ROJAS, DIRECTOR DE PREVENCIÓN DEL DELITO, RECONOCE QUE LOS DELINCUENTES ...

Por Venezuela Real - 16 de Noviembre, 2008, 11:54, Categoría: Seguridad/Inseguridad

El Nacional
16 de noviembre de 2008

... SE HAN APODERADO DE ESPACIOS
"No es un fenómeno generalizado"

El Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia trabaja para extender a 48 puntos del país un plan comunal que busca generar un clima de paz en zonas violentas, a través del trabajo con las comunidades y la recuperación de territorios perdidos
Guardias nacionales realizan patrullajes a pie en los sectores San Lázaro y las Terrazas de El Winche

El barrio El Winche de Filas de Mariches, en el municipio Sucre, es uno de los cinco puntos de Caracas donde la Dirección de Prevención del Delito del Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia ejecuta un plan piloto de seguridad comunal que tiene entre sus objetivos cerrarle territorios a la delincuencia a través de la recuperación de los espacios públicos y del trabajo conjunto de las instituciones oficiales con los vecinos. Edwin Rojas, jefe de la dependencia gubernamental, reconoce que hay zonas de Venezuela donde los maleantes se erigen como hombres fuertes gracias al poder de las armas y de la violencia: "Se han apoderado de los espacios que se le han permitido, pero no podemos decir que sea un problema generalizado en todo el país".

La Comisión de Reforma Policial ordenó hace dos años un estudio de victimización, que sirvió de base a las autoridades para analizar el problema.

El funcionario recuerda que la investigación –que incluyó un trabajo de campo de personal del Instituto Nacional de Estadística en 5.496 hogares– concluyó que más de 50% de los encuestados había sido víctima de un delito dentro de su comunidad o en las zonas cercanas a ésta. Sólo un tercio de los interrogados manifestó que fue blanco de los hampones en un punto alejado de su residencia. "Ése fue un diagnóstico que permitió trazar políticas públicas. Por eso proponemos el modelo de policía comunal: para garantizar que el funcionario esté cerca de la gente en las urbanizaciones o en los barrios". El lunes, Tareck el Aissami, ministro de Relaciones Interiores y Justicia, anunció la constitución de una nueva comisión que se encargará de viabilizar los contenidos de la Ley de Policía aprobada en abril, 13 meses después de que la Conarepol presentó sus conclusiones al Gobierno y al resto del país.

Una experiencia.

En El Winche, las autoridades construyeron un pequeño conjunto residencial conocido como Las Terrazas, con casas de dos plantas, que están pintadas de colores pastel. Contrasta con el paisaje y la morfología predominante en sectores populares donde imperan las viviendas precarias. Tiene veredas amplias –en una visita sin aviso se pudo constatar la limpieza de las calles– y sólo hay una ventana de la cual cuelgan propagandas de los candidatos de la oposición. Los vecinos consideran que la falta de agua –y no la inseguridad como en el resto de Venezuela– es el principal problema del sector. "Mis hijos pueden jugar por aquí tranquilamente hasta la noche en las can
chas", dice Coromoto Abreu. María Laguna ensaya una explicación para ilustrar cómo se han mantenido en paz: "No dejamos que venga gente de otros sectores a crear problemas, y tampoco dejamos que los policías o los guardias abusen".

En un área cercana, conocida como San Lázaro I, fue instalado hace un año un contingente de la Guardia Nacional con ocho funcionarios que se rotan y duermen en un módulo semejante a los de la Misión Barrio Adentro. Los militares hacen patrullajes a pie. Susana Ripoll, vocera del consejo comunal de la zona, afirma que su presencia ha contribuido a moderar los enfrentamientos entre bandas, que convirtieron al lugar en un sitio insoportable. En la entrada, varios metros más adelante, también se encuentra una alcabala de la Policía Metropolitana.

Paz violenta.

Otras personas, que pidieron la reserva de sus nombres por razones de seguridad, ofrecen una explicación distinta sobre la armonía que se ha impuesto en ese segmento. "No se puede mentir. Las bandas de El Pantanal y Las Casitas –en las terrazas– se enfrentaban por el manejo de la distribución de drogas, y eso fue terrible. Los de Las Casitas finalmente ganaron y pusieron reglas que facilitan mucho el trabajo de los guardias. Aquí nadie va a robar un autobús, ni cometer un asalto, porque sabe lo que le pasará. Como no se meten con la gente, todos se quedan tranquilos". Enterado de la versión, el director de Prevención del Delito respondió así: "Niego categóricamente que esa sea la situación en El Winche". Edwin Rojas menciona como ejemplo otro sector, llamado Chaguaramas, donde la recuperación de actividades agropecuarias ha contribuido a minimizar la criminalidad: "La comunidad, de manera espontánea, nos dio una lección en una visita reciente. Saben que, dentro del plan de desarme, a los niños les intercambiamos juguetes bélicos por educativos. Pero los pequeños nos dijeron que no tenían armas y nos regalaron auyamas cultivadas allá".


El presidente Hugo Chávez – que ha realizado 3 programas dominicales en la zona durante su gobierno, recuerdan los vecinos– aprobó 58 millones de bolívares fuertes para reforzar el plan de prevención comunal en El Winche y Maca (barrio petareño). Un punto central, en el último barrio mencionado, será la creación de una bloquera y una panificadora para generar puestos de trabajo dentro de la comunidad. "Así se atacan problemas de fondo y se le enseña a los jóvenes que hay un camino para vivir distinto de la delincuencia. Esperamos progresivamente revertir los valores negativos que se han instaurado en procesos de largo plazo".

El empleo juvenil es una de las preocupaciones centrales de Verónica Zubillaga, investigadora del Laboratorio de Ciencias Sociales. Las estadísticas oficiales confirman que el sector de la población más vulnerable por la violencia son los jóvenes pobres, muchos de los cuales se involucran con el hampa. "Uno no entiende cómo ese aspecto no ha sido atendido más agresivamente".

La meta del plan preventivo es extenderse a 48 zonas del país, 2 en cada uno de los estados, salvo en Caracas donde también se puso en práctica en Mamera y Carapita, además de Nuevo Horizonte en Catia. "El enfoque no es sólo trabajar con la presencia policial. Hay vecinos que quisieran tener un funcionario en la puerta de la casa, pero eso es sólo una parte de la manera de resolver el problema", expresa Rojas. Dentro de la iniciativa se han incluido actividades de capacitación de promotores deportivos, la instalación de cinemas comunales y la recuperación de estadios. La poca cobertura geográfica es una de las críticas centrales contra las propuestas que ejecuta la Dirección de Prevención del Delito. La masificación es una de las tareas pendientes, aunque Rojas también expone sus argumentos: "Maca es un barrio de 170.000 habitantes, que es comparable con cualquier ciudad del interior".

Las necesidades son muy sentidas en los entornos de las zonas donde se adelantan las experiencias pilotos.

En las comunidades vecinas de El Winche, en Filas de Mariches, claman por atención oficial. "Hay 60 sectores aquí", recuerda Ramón Ojeda, un dirigente comunitario que coloca como ejemplo un módulo de la Vuelta del Águila que permanece cerrado. O el poco patrullaje para apoyar a los estudiantes de centros educativos como el Instituto Mano Amiga, cuya directora, Thays García, reporta los asaltos que sufren los alumnos y el personal de la institución.

Nadie puede cruzarse de brazos ante el reto que la delincuencia impone a la sociedad venezolana.






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