El bolsillo es optimista

Por Venezuela Real - 19 de Noviembre, 2008, 9:09, Categoría: Economía

ANDRÉS ROJAS JIMÉNEZ
El Nacional
19 de noviembre de 2008

En un estudio del BID, los venezolanos revelan "opiniones muy benignas" sobre su situación económica

Los venezolanos están entre los latinoamericanos que están más satisfechos con la vida que llevan, sólo superados por costarricenses, panameños y mexicanos. Esta es una de las conclusiones que presenta la investigación Ca lidad de vida: Más allá de los hechos, preparado por el Banco Interamericano de Desarrollo sobre la base de los estudios de opinión realizados por la encuestadora Gallup entre noviembre de 2005 y diciembre de 2007.

Paradójicamente, Venezuela no figura entre los primeros lugares de la región en cuanto al ingreso por habitante, como es el caso de Chile o Trinidad y Tobago, y que más bien aparecen como naciones cuyos habitantes no están tan satisfechos con sus logros económicos.

De acuerdo con el estudio del BID, en el caso venezolano, si se hiciera una distribución de la riqueza entre todos sus habitantes –es decir, se dividiera el tamaño del producto interno bruto entre la población– se obtendría que a cada persona le corresponderían 5.900 dólares, mientras que a un chileno le tocarían 10.700 y a un trinitario 12.991 dólares.

No obstante, las respues tas en Venezuela mostraron una mayor conformidad e incluso felicidad con su situación, a diferencia de los resultados que se recogieron en naciones como Chile, Trinidad y Tobago, Brasil, Argentina y Uruguay con un PIB por habitante mayor al que se registra en el país.

Al respecto, la investigación también evaluó la opinión de la gente sobre el alcance que tiene su nivel de ingreso personal y familiar, y su acceso a los programas de educación y salud en su respectivo país.

En este indicador también Venezuela figura en segundo lugar, sólo superada por Costa Rica. En la escala del 0 a 1 se aproxima a 0,9, lo que implica una aceptación cercana a 90% sobre la percepción que se tiene con respecto al desarrollo alcanzado.

En el caso de Costa Rica se confirma que existe correlación entre realidad y percepción. La situación no es igual en Venezuela, donde más bien el nivel de desarrollo de la población es inferior al que la gente dice tener. "Las opiniones en algunos países son demasiado optimistas y en otras demasiado pesimistas", se indica en el documento presentado por el Banco Interamericano de Desarrollo. "Guatemala y Venezuela aparecen dentro de América Latina y el Caribe con opiniones muy benignas para sus condiciones objetivas de desarrollo humano, mientras que Argentina, Chile, Perú y Trinidad y Tobago no reconocen sus propios logros", agrega el informe.

A criterio de Eduardo Lora, economista jefe del BID, parte de ese optimismo que se reportó en las encuestas es atribuible a "efectos culturales" propios cada país, lo que aclara el porqué algunos tienen una percepción favorable sobre su nivel de ingreso aunque la realidad no indique lo mismo.

"Claramente, los venezolanos tienden a ser muy positivos en todas las preguntas que tengan un juicio subjetivo, mientras que en otros países, donde la gente sistemáticamente es más reservada, la opinión es más negativa y más crítica, y el caso más fuerte es el de Chile, a pesar de tener muy buenos niveles de ingresos", afirma Lora.

El experto aclara que no necesariamente esa evaluación favorable está asociada a la bonanza petrolera que vivió el país desde 2004 con el repunte de los precios del crudo hasta mediados de 2008, cuando la cesta venezolana alcanzó el máximo histórico de 126,46 dólares por barril.

"Cuando el crecimiento económico se acelera, las expectativas de la gente aumentan más rápido y se crea mucha ansiedad, porque se quiere tener un mejor sueldo, un puesto de trabajo, un vehículo o una casa porque ve que otros sí lo tienen", comenta el economista jefe del BID.

Libertad laboral

Los resultados del estudio preparado por el BID incluyen entre sus indicadores la opinión que tienen los ciudadanos de América Latina sobre su satisfacción laboral, y los resultados revelaron que en general hay una elevada aceptación.


"Es sorprendente la alta satisfacción que manifiestan los latinoamericanos y caribeños con sus trabajos", se acota en el informe. El 82% de los ocupados de la región manifiesta que está a gusto con su empleo, a pesar de que los niveles de informalidad en la mayoría de los casos supera a la mitad de la fuerza laboral.

No tener un empleo formal implica que no se goza de ningún sistema de seguridad social, puede tratarse de empleos temporales y los salarios que se devengan –en su mayoría– se ubican por debajo del salario mínimo o se trata de ingresos que no alcanzan para cubrir las necesidades básicas para afirmar que se está fuera del nivel de pobreza.

En este indicador, nuevamente Venezuela aparece entre los tres primeros lugares de satisfacción, con 90% de aceptación, sólo superada por Costa Rica y Guatemala.

De estos tres casos, solamente los trabajadores costarricenses pueden anotarse un predominio del empleo formal, con una tasa de 60% de la población ocupada.

Por el lado de los insatisfechos se destaca el caso de los chilenos, pese a que mayoritariamente sus fuentes de empleo están en el sector formal de la economía y gozan de uno de los mejores sistemas de seguridad social y de previsión de la región.

"La gente cuando se declara contenta con su trabajo es porque considera que tiene autonomía, flexibilidad, que la respetan y además percibe que podrá crecer con el empleo que tiene", explica Eduardo Lora. "En cambio, en la evaluación no inciden mucho los aspectos que se asocian al empleo formal y por eso en la mayoría de los países no importa si se tiene pensión, seguro social, atenciones pagadas o beneficios en los contratos colectivos", añade.

En algunas naciones se extendió la encuesta para determinar si las personas que están en el sector informal gustarían contar con un empleo formal y de esa manera gozar de los beneficios de la seguridad social. En tal sentido, los resultados mostraron más bien que existe preferencia por el trabajo independiente y el negocio propio para no estar sujeto a un jefe.

En tiempos buenos Las encuestas hechas por la empresa se realizaron durante dos años en los que la zona de América Latina y el Caribe registró niveles de crecimiento que, en promedio, estuvieron entre 4% y 5% del producto interno bruto, y en varios casos superiores a esos porcentajes, debido a los efectos positivos por el alza de los precios de productos básicos –los llamados commodities–, como el petróleo en el caso de Venezuela.

En tal sentido, la situación económica ha sido diferente durante el segundo semestre de 2008 cuando en la región empezaron a pronosticarse las consecuencias que pueden producirse por la crisis financiera mundial, comenzando por una la brusca caída en la cotización de las materias primas, como se evidencia con el barril de petróleo venezolano que en sólo cuatro meses ha perdido 80 dólares.

Eduardo Lora admite la posibilidad de que la coyuntura internacional pueda afectar el elevado nivel de satisfacción que exhiben los latinoamericanos, pero aclara que puede haber diferencias entre los países y variaciones dependiendo del indicador que se evalúe, tomando en cuenta que el estudio incluye aspectos como ingreso, empleo, educación, salud y seguridad urbana.

"En la pregunta más general de la encuesta, la referida a la satisfacción con la vida, creo que hay cosas que pueden ser graves para la gente como perder el empleo o la estabilidad mínima del ingreso para poder pagar los alimentos y los gastos de vivienda", señala el representante del BID.

Indica que en estos casos se hace necesario que los gobiernos tengan programas de transferencia o algún plan de apoyo asistencial para aquellas personas que puedan perder sus empleos frente a una coyuntura que frene la generación de fuentes de trabajo.

En los estudios del Banco Interamericano se indica que una de las condiciones para que la persona que pierde su empleo mantenga el nivel de satisfacción es que se le entregue un subsidio que sea equivalente a 1,6 meses del ingreso que tenía, situación que prácticamente luce inviable para que sea soportado por las cuentas fiscales de los gobiernos.

A manera de conclusión, el informe advierte que "sería un error orientar las políticas económicas y sociales a la maximización de la felicidad o de la satisfacción reportada por la gente en las encuestas de opinión; pero igualmente grave sería ignorar el rol que juega la opinión en los procesos políticos".

Las recomendaciones del BID a los líderes son: fomentar un diálogo político de buena calidad, entender las opiniones de su población y transformarlas para hacerlas viables a la realidad política y social de sus respectivos países.

 





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