Jesús María Casal : "El pensamiento bolivariano está contra la reelección”

Por Venezuela Real - 8 de Diciembre, 2008, 9:56, Categoría: Estado de Derecho

Marianella Durán
TalCual
08 de diciembre de 2008

El CNE y el TSJ tendrán la última palabra respecto al procedimiento de enmienda constitucional. El doctor en derecho Jesús María Casal estima que el órgano electoral deberá reconocer 25% del umbral de electores para aprobar la reelección presidencial, tal y como lo refleja el artículo 73 de la Carta Magna
"La democracia no es un sistema para hacer caída y mesa limpia, ni para ocupar de una manera imperial todo espacio político posible, hasta el extremo de considerar que quienes han ganado gobernaciones y alcaldías distintas al gobierno, son insurrectos"

Al final del camino el Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) son quienes decidirán cuántos venezolanos hacen falta para que el Presidente le dé curso a la enmienda que lo perpetuaría en el poder. De acuerdo con el decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), Jesús María Casal, la Constitución establece 25% de la población electoral para aprobar o improbar una enmienda a la norma constitucional. No es que si van a votar 10 personas y 6 dicen que sí a la aspiración presidencial, entonces ganó Chávez. Es que el umbral mínimo para que sea vinculante la consulta corresponde a la participación de 4.225.000 electores, si se toma la población electoral total de 16,9 millones de inscritos en el Registro Electoral (RE).

De modo que si van a votar menos venezolanos, no sería legal ni constitucional cantar victoria para una u otra opción. Así lo puntualiza el artículo 73 de la Constitución de 1999. La vigente, pues.

Para el doctor en derecho constitucional, la reelección es riesgosa en una democracia, pero es "tan grave la propuesta de enmienda a la Constitución como el clima de conflictividad política y de radicalización política que se está creando en el país desde la celebración de las elecciones del 23 de noviembre".

–¿De nuevo la polarización?
–El nivel que está alcanzando la polarización política una vez que se conocieron los resultados de las elecciones regionales y locales, es tan preocupante como la propuesta de enmienda, porque el Presidente pareciera no entender que en una democracia es algo normal y sano que existan espacios políticos en manos de diversos actores y de distintos partidos políticos.

Precisamente la democracia no es un sistema para hacer caída y mesa limpia, ni para ocupar de una manera imperial todo espacio político posible, hasta el extremo de considerar que quienes han ganado gobernaciones y alcaldías distintas al gobierno, son insurrectos.

Para el Presidente la sola existencia de un gobernador de oposición tiene una connotación insurreccional, es un peligro de Estado. Eso es algo que no encaja en la Constitución vigente. El Presidente tiene que entender que debe actuar dentro del marco de la Carta Magna.

–O cambiar la Constitución.
–Pero quienes creemos en la Constitución insistimos en que hay que respetarla, incluso en ese aspecto. El mandatario nacional debe entender que la disidencia y el pluralismo político son un valor fundamental, son algo bueno, mientras que la forma de actuar del Presidente en las últimas semanas demostraría que lo deseable es un país monocolor, con una sola ideología hegemónica, y eso es totalmente inconstitucional. Si en ese contexto se inscribe su propuesta de reforma, en este momento lo que podría estarse anunciando es que la enmienda, de resultar aprobada, no es simplemente la posibilidad de una relación continua de un presidente en su cargo, sino que implica optar por esta forma de gobernar excluyente para los próximos 10 años, que profundiza la erosión de las instituciones. De aquellas que todavía quedan en pie.


–¿Qué tendría de malo que el Presidente creara nuevas instituciones?
–No, creo que todo va en el camino de la erosión institucional, ya que queda poco de ella.

–¿De cuál, de la creada a partir de la Constitución de 1961?
–No, de la que se desprende de la Constitución de 1999. Desde el punto de vista de la vigencia efectiva de la Constitución, está muy frágil. La enmienda apuntaría abiertamente hacia degradar esas instituciones, bajo la idea del personalismo político, es decir, Chávez como la figura imprescindible, el hombre que encarna la revolución y es incluso una demostración de que los defensores de la revolución no están dispuestos a asumir el gran reto de institucionalizarse.

Ahora que han consolidado el Partido Unido de Venezuela (PSUV), deberían dar ese paso para que existan relevos políticos, personas distintas a él que puedan respaldar un mismo programa. No son las personas, sino las instituciones y los programas. Con la enmienda no se discute solamente la posibilidad o no de la reelección indefinida presidencial, lo que está en juego es mucho más serio.

–¿Cuán indefinida puede ser la reelección?
–No tiene límite alguno, por lo que hasta ahora ha dicho el Presidente.

–¿En el futuro hablaríamos de plebiscito y no de comicios?
–Se realizarían las elecciones, pero nunca habría una limitación para el gobernante, lo cual es violatorio de la alternabilidad.

–¿Sería sólo reelección presidencial o están incluidos otros cargos?
–Sólo las elecciones presidenciales. El Presidente ha dicho que la única figura que debe seguir allí es él como líder. Esos fenómenos de personalización política y de encarnación contrarían los principios fundamentales de las ideas, como es la que se materializa en un Estado de Derecho: el gobierno no por los hombres, sino por las leyes.

Instituciones, eso es lo que necesitamos y lamentablemente ahora se está optando por la vía de desgastar las instituciones. La Constitución, en su artículo 6, establece que el Estado se rige por la alternabilidad, que va más allá de elecciones periódicas. El artículo se refiere a lo electivo y democrático, y añade que debe ser alternativo. Todas las Constituciones que hemos tenido han fijado límites a la permanencia del Presidente en el poder, porque se ha tenido conciencia de los riesgos que involucra para los equilibrios políticos. Por eso se han establecido límites. El propio Bolívar, cuando presentó el proyecto de Angostura, estableció que no podía haber reelección sin intermisión. Que era necesario que el Presidente se separara un período de su cargo para aspirar a la reelección. Es decir, el pensamiento bolivariano también es un pensamiento contra la reelección inmediata.

–¿Qué es lo fundamental del artículo 345 de la Constitución?
–El constituyente lo que persigue con esta norma es que se tome muy en serio la modificación de la Constitución. Esta no es una norma para cambiarla todos los días, es, a diferencia de una ley o de un reglamento, un instrumento que tiene vocación de permanencia, y su transformación está rodeada de procedimientos especiales porque debe implicar una amplia consulta a la ciudadanía, y además, al final, una consulta al electorado. A juzgar por las formas que ha señalado el Presidente, eso no se va a respetar. Con el artículo 345, una vez que el pueblo se ha manifestado en contra de una reforma, esa decisión del pueblo tendrá efectos en el tiempo para evitar que sea burlada la voluntad popular. La Constitución dice no, no se puede hacer en el mismo período constitucional y debe esperar a un período constitucional siguiente. La razón de ser de esa norma es que se está desconociendo ahora, cuando el Presidente dice que el cambio no lo va a hacer por reforma, sino por enmienda.

Según la Constitución, la enmienda tiene tres caminos: la iniciativa puede partir del 15% de los electores mediante la recolección de firmas, que es la vía que hasta ahora siempre había dejado el Presidente, aunque era un poco forzada, pero ahora con ese afán de celeridad, lo van a hacer a través de la Asamblea, atendiendo el artículo 341 de la Constitución que establece el 30% de los integrantes de la Asamblea que también tienen iniciativa, igual que el Presidente en Consejo de Ministros. Ahí podría Chávez plantear su iniciativa, lo que pasa es que ha dicho que no va a seguir esa vía porque sería demasiado descarado que el propio Presidente propusiera esta iniciativa, y le dijera al CNE que sometiera a la votación popular una propuesta de enmienda que él mismo redactaría. Pero la vía que parece que van a seguir es la de la Asamblea.

–¿Cuántos artículos pueden formar parte de la enmienda constitucional?
–Está pensada para modificaciones menores, no se puede alterar ni la estructura fundamental, ni sus principios fundamentales. Hay que ver sus límites no solamente desde el punto de vista numérico sino también cualitativo. Con un solo artículo se puede afectar la esencia de un sistema político. No se puede cambiar totalmente los capítulos, tampoco mediante una reforma.

–¿Y una reelección indefinida inmediata?
–Eso afecta un principio primordial que es el de la alternabilidad, previsto en el artículo 6 de la Constitución. La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ha dictado un par de sentencias en las cuales deja abierta la posibilidad de que mediante enmienda o reforma pueda establecerse la reelección indefinida.

–¿El TSJ dictaría sentencia a favor del Presidente?
–El TSJ ha colocado alfombra roja a la tesis de la reelección indefinida inmediata.

SIN LEY DE REFERENDOS

–¿La enmienda debería estar regulada por una ley de referendos?
–En Venezuela debería haberse dictado una ley de referendos, pero a falta de esa ley hay que acudir al artículo 73 de la Constitución cuando habla de referendo aprobatorio de leyes, y por lo tanto este referendo quedaría sometido a un quórum de 25% de los electores, es decir un umbral de participación. Para que sea válido un referendo aprobatorio de la enmienda debe formar parte este número de electores. Si se logra ese umbral, luego lo que decida la mayoría es vinculante. El artículo 341, numeral 4, de la Constitución dice que se considerarán aprobadas las enmiendas de acuerdo con lo aprobado en esta norma y en la ley relativa al referendo aprobatorio, pero a falta de esa ley, debe exigirse un umbral de participación, y el artículo 73 establece taxativamente 25% de los electores.

–¿Quién establece el quórum de 25%?
–Está establecido en la Constitución y debería ser reconocido por el CNE.

–¿Le toca al CNE definirlo?
–En primera instancia, luego se le pediría una interpretación al TSJ, que daría una interpretación antes, no sobre el contenido de la enmienda, sino sobre el procedimiento a seguir. El CNE y el TSJ deciden al final. No es como cambiar una ley, se trata de cambiar el pacto fundamental de una nación.

Y en el caso de la enmienda, cuando la Asamblea se pronuncie, tendrá que hacerlo por mayoría de sus integrantes, no de mayoría calificada; y es muy importante el quórum, puesto que debemos tomar en cuenta que la iniciativa de reforma, de acuerdo con la Constitución, podría no pasar por la Asamblea si se recolecta 15% de las firmas que corresponda al electorado vigente.

–¿La oposición podría convocar a la abstención?
–Deben discutirlo los actores políticos.

–¿Cree que el Presidente tendría pudor en convocar la reelección él mismo?
–Parece que ese pudor ha subsistido y como ha querido manejar el argumento de que la iniciativa no la va a tener él para su propia reelección sino que lo van a hacer terceros, éstos se le aproximan más: primero era el pueblo, luego el PSUV y ahora la Asamblea.








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