Lejos de la soberanía alimentaria

Por Venezuela Real - 8 de Diciembre, 2008, 8:38, Categoría: Economía

Ernesto J. Tovar
EL UNIVERSAL
08 de diciembre de 2008


En rubros bandera sólo cereales cubren las expectativas. Se importa leche y carne
Desde enero de 2006 el país ha destinado más de $20.000 millones en financiamiento agrícola, importación de alimentos y subsidio en Mercal

En 1999 el entonces recién instalado gobierno de Hugo Chávez diagnosticó que el sector agrícola venezolano debía "rescatarse y relanzarse", en un conjunto de llamados a la unión y al trabajo mancomunado sin distinción de clases ni razas.

En particular, el Programa de Económico de Transición 1999-2000 estableció que para "enfrentar la crisis económica generalizada", la gestión del Estado en materia agropecuaria debía orientarse hacia la "promoción del desarrollo competitivo de la agricultura nacional, para garantizar eficientemente la seguridad alimentaria, con estrategias que permitan adecuarnos a la globabalización de los mercados, prevaleciendo el interés nacional".

Con más detalle, el Plan de Desarrollo Económico y Social 2001-2007 contó entre sus líneas generales con varios aspectos relevantes para garantizar la seguridad (y soberanía) alimentaria. La propuesta contempló como "uno de los pivotes fundamentales (del desarrollo) triplicar la extensión de tierras cultivables y dedicadas a la ganadería, aplicando como racionalidad básica el reconocimiento del derecho a la propiedad privada de la tierra, dentro de los parámetros de una definitiva y absoluta liquidación del latifundio improductivo y penalización tributaria de tierras ociosas (...) aplicable a tierras del Estado susceptibles de explotación agrícola".

También se consideró fundamental que "los agricultores en todo el mundo dependen críticamente de la recepción de sus cosechas y productos en tiempo oportuno y a precios redituables. El incremento de la producción no debe ser factor de depresión de los precios". En infraestructura agrícola, desde 1999 se pautó la importancia de concluir obras como sistemas de riego, vialidad, refrigeración y almacenamiento.

Pero luego de diez años de Gobierno bolivariano, la evaluación de la gestión demuestra que la acción oficial no cumplió muchas de las metas o simplemente viró hacia direcciones opuestas en lo conceptual, en áreas como la propiedad privada en unidades de producción.

En reflejo, el país todavía no alcanza la soberanía alimentaria que las autoridades fijaron como norte de las políticas oficiales en el último decenio. La economía venezolana muestra una gran dependencia de las importaciones para resolver el suministro de rubros básicos como leche, carne, aceite, azúcar o maíz amarillo; mientras que la oferta nacional de maíz blanco y arroz es apenas suficiente.

Agricultura errática El objetivo de triplicar la superficie sembrada no se concretó. Según datos del Ministerio de Agricultura y Tierras, desde 1998 a 2007 las hectáreas cosechadas reflejan un insuficiente aumento de 21%, al pasarse de 1.638.295 hectáreas a 1.985.435 hectáreas en grupos como cereales, granos leguminosas, textiles y oleaginosas, raíces y tubérculos, frutales, hortalizas, y cultivos tropicales tradicionales.

Fundamentalmente, el sector agropecuario no ha respondido a los requerimientos de la demanda por la combinación de factores nocivos para su crecimiento. Entre estos obstáculos se enumeran la improvisación en planes y proyectos del sector, la promulgación de la Ley de Tierras por vía Habilitante en 2001, las invasiones de tierras y el irrespeto de propiedades privadas productivas; desde 2003 el control de precios de productos básicos, la reducción de la rentabilidad, los episodios climáticos como la vaguada de 2005 y la sobrevaluación del bolívar.

Si bien el Gobierno nacional repite que el país avanza hacia una sólida agricultura -pues se cuenta un incremento de producción total desde 14 millones de toneladas en 1999 hasta casi 21 millones en 2008- en términos macroeconómicos los números del Banco Central revelan que el comportamiento del sector agrícola ha tenido altibajos, registrado a través del PIB agrícola, que ha tenido períodos de marcada caída como el primer trimestre de 2002 (-16,6%) y lapsos de crecimiento sostenido de mediados de 2004 hasta 2005, atribuible a rebotes luego de las pronunciadas caídas del PIB agrícola durante 2002 y 2003.

En este panorama tampoco los rubros bandera (arroz, maíz, caña de azúcar, palma aceitera, café, cacao y ganadería de leche y carne, entre otros) han despegado, pues de diez años sólo en cereales hay un resultado medianamente positivo.

Desde 1999 la producción de caña de azúcar creció apenas 6% (se importan aproximadamente 600.000 toneladas de azúcar al año, cerca de 55% del consumo), la de café cayó 7%, la cosecha de palma aceitera bajó 2,7% (el país importa 95% del aceite que se consume).

En ganadería desde 1999 aumentó 1,75% el número de cabezas de ganado (cerca de 50% de la oferta de carne es importada); mientras que en leche la producción aumentó 31,5%, aunque hasta 2006 la variación con respecto al año 1999 fue de 6%.

En los cereales, los volúmenes de producción de arroz crecieron 66%, mientras que los de maíz aumentaron 126%, aunque todavía se importan cerca de 800.000 toneladas de maíz amarillo para las industrias de alimentos balanceados.

Con dólares y en puertos En el primer trimestre de 2003 el Gobierno implantó los controles de precios y de cambio de divisas, como mecanismo para contener el alza de los importes y la fuga de capitales luego del paro económico de 2002-2003.

Pero a casi seis años de dichas medidas, el poco crecimiento de la industria y la producción nacional, la expansión astronómica del gasto público y la sobrevaluación del bolívar (calculada en 60% sobre la base del tipo de cambio de BsF 2,15 por dólar), se han combinado para generar una brecha entre la oferta y la demanda, que ha desatado una inflación de alimentos superior a 50% en 12 meses, y un boom de importación de alimentos, que este año sumarán al menos $7.500 millones.

Las políticas agrícolas se revelan como ineficientes. En suma, sólo en los últimos tres años el país debió destinar al menos $20.500 millones para alimentos: más de $12.500 millones para importar, más de $5.000 millones en créditos al agro, y más de $3.000 millones para el dinero empleado en la red Mercal.

No obstante ese enorme gasto, en diciembre de 2007 el índice de escasez de bienes que mide el BCV llegó a 24,1% de fallas, similar al de marzo de 2003, luego del paro económico.








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